Crisis
- Paraguay reportó el primer caso de una persona con fiebre chikungunya, quien, según el Ministerio de Salud Pública, fue víctima de una picadura del mosquito transmisor de la enfermedad en República Dominicana.
- Agueda Cabello, directora de la oficina de Vigilancia Sanitaria, dijo que la persona enferma “tuvo el valor de avisarnos, al llegar al país, que sentía los síntomas”.
Perros, gatos, gallinas y hasta cerdos sobreviven en los tejados de las casas rodeadas de agua por las inundaciones en Asunción, en espera de que vuelvan sus dueños o de que alguien, en un bote, les lleve algo de comer.
Sus propietarios, gente pobre que vive en barrios en las márgenes del río Paraguay conocidos como bañados, abandonaron a sus mascotas ante el avance de las aguas, que han provocado el desplazamiento de más de 75,000 personas en la capital y unas 230,000 en todo el país.
No hay espacio para ellos en los hacinados asentamientos improvisados en las aceras y las plazas donde muchos de los evacuados han montado sus refugios precarios.
“A los pobres se les tiene que aceptar con todos sus animales, no a él no más, pero el Municipio no deja vivir con los animales en las calles”, se lamentó Lucio Oviedo, de 44 años.
Oviedo logró sacar a sus 10 cerdos y sus gallinas de su casa en la orilla del río, pero no a sus dos caballos, que permanecen en una isla minúscula que cada día es menor por la subida inexorable del agua.
Algunos días llega en un bote Adriana Moreira, quien junto con un grupo de amigos se dedica a rescatar animales abandonados.
Desde que comenzaron las inundaciones ha llevado a tierra a más de cien, incluidos tres lechones, relató. Todos los días sacamos, pero no damos abasto, dijo Moreira, que reparte comida por los tejados.
El grupo, que financia sus actividades con donaciones, los lleva a un veterinario e intenta que alguien los adopte.
Las inundaciones se han registrado en un momento especialmente difícil para gran parte de los desplazados, por la desaparición de puestos de trabajo.
En Puerto Botánico se puede ver una fábrica de cal inundada y en el bañado Tacumbú las botellas de plástico flotan en un centro de acopio de material reciclado. Los astilleros también están paralizados, se lamentó González.
Oviedo espera volver a su casa en “dos o tres meses”, pues dijo creer que el río no crecerá mucho más.
La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) alertó de que la cuenca más alta del río Paraguay aun experimenta una crecida sostenida, que debe bajar hacia Asunción.