"Hasta el momento, no se han hallado indicios de comisión de atentados terroristas a bordo de los aviones Tu-134 y Tu-154 que sufrieron catástrofes en las regiones de Tula y de Rostóv", dijo el portavoz adjunto del Servicio Federal de Seguridad (FSB, ex KGB), Nikolái Zajárov, a la agencia Interfax.
Al tiempo, la instrucción sigue investigando una posible pista terrorista, según anunció en el Kremlin el fiscal general, Vladimir Ustinov, al presidente Vladimir Putin, quien regresó ayer a Moscú del balneario de Sochi, en el mar Negro, donde pasaba sus vacaciones y a donde se dirigía uno de los aviones siniestrados.
"Se ha abierto un expediente y se estudian varias hipótesis, incluidas las de terrorismo, fallo técnico y factor humano", dijo Ustinov en la reunión, a la que asistieron también los titulares de Seguridad, Interior, Situaciones de Emergencia y Transporte.
Aunque ninguna fuente oficial lo dijo, algunos medios y políticos partidarios de la "pista terrorista" vincularon la doble catástrofe con los comicios presidenciales del domingo en la rebelde Chechenia en guerra.
"El presidente de Chechenia (deslegitimado por Moscú), Aslán Masjádov, y sus subordinados no tienen nada que ver con la caída de los dos aviones rusos", expresó el "ministro de Información" del Gobierno separatista, Ajmed Zakáyev, refugiado en Gran Bretaña.
Hoy es día de duelo nacional, declarado por Putin, quien dio sus condolencias a los familiares de las víctimas y pidió a los ministros "información objetiva y fidedigna y ayuda a todos los que la necesitan".
El portavoz del FSB, Serguéi Ignatchenko, dijo que no hay motivos para hablar del secuestro de las naves, y confirmó que la instrucción investiga "la trasgresión de las normas de explotación de naves aéreas cómo principal hipótesis".
Según las autoridades aeronáuticas rusas, el primer avión, un Tu-134, con 35 pasajeros y ocho tripulantes a bordo, que cubría la ruta Moscú-Volgogrado, desapareció de los radares a las 19.57 GMT, cuando volaba sobre la región de Tula, a unos 300 al sur de Moscú.
Dos minutos después, 800 kilómetros más al sur, desaparecía también un avión Tu-154, con 38 pasajeros y ocho tripulantes, que se dirigía al balneario de Sochi, donde vacacionaba Putin.
Funcionarios de aerolíneas dijeron que el piloto de uno de los aviones rusos había enviado una alarma de secuestro.
El Tupolev 134 que llevaba 43 ocupantes se partió por la mitad en vuelo, aseguraron expertos en explosivos.
El vocero del Servicio Federal de Seguridad ruso, Sergei Ignatchenko, dijo que los restos de los dos aviones no revelan indicios de un acto terrorista que hubiese provocado su caída, que fue casi simultánea.
Las cajas negras de ambas naves fueron halladas en buen estado y enviadas a Moscú para su estudio, y los primeros resultados podrían conocerse hoy.
Ayer, se reforzó la seguridad en todos los aeropuertos rusos, donde el control de pasajeros en los vuelos internos es usualmente superficial.
Los Tupolev Tu-154 y Tu-134, figuran entre los aparatos más vendidos por la industria aeronáutica civil rusa.