Alrededor de medio centenar de personas murieron en una nueva oleada de ataques en Irak, en la jornada más sangrienta desde las elecciones parlamentarias del pasado 15 de diciembre.
El atentado más mortífero fue cometido por un suicida durante el funeral chií en las proximidades de Baquba, al norte de Bagdad, y dejó 34 muertos y 48 heridos.