El nuevo Consejo de Gobierno iraquí apoyado por Estados Unidos acordó ayer crear un tribunal de crímenes de guerra para juzgar al derrocado Sadam Hussein y a sus allegados, dijo el portavoz de un miembro clave del organismo.
Mientras el número de estadounidenses muertos en combate se acercaba al total de la Guerra del Golfo de 1991, el Ejército anunció una llamada "Operación Montaña Soda" para eliminar la resistencia armada y dijo que en su marco ya mató a cinco combatientes iraquíes.
Washington culpa de los ataques a partidarios de Hussein, quien desapareció durante la invasión liderada por Estados Unidos. Treinta y cuatro personas, de una lista de los 55 iraquíes más buscados están muertos o en manos de las fuerzas norteamericanas o británicas.
"Estados Unidos no ha declarado hasta ahora qué piensa hacer con los 55. El Consejo tomará la responsabilidad de juzgarlos y castigarlos de acuerdo a la ley", dijo Entifadh Qanbar, portavoz de Ahmad Chalabi, miembro clave del Consejo de Gobierno y jefe supremo del Congreso Nacional Iraquí.
"Y eso incluye a Sadam Hussein, el mayor criminal iraquí", agregó, pero sin especificar si Huseein sería juzgado en ausencia. "El Consejo decidió formar una comisión judicial de alto rango para examinar los distintos tipos de delitos (...) y enjuiciar a criminales de guerra", dijo Qanbar a Reuters.
Indicó que los delitos que se ventilarán incluyen genocidio, ejecuciones extrajudiciales, y los ataques con armas químicas a los kurdos en la década de 1980.
El Pentágono pospuso el retorno de las tropas de la tercera división de infantería del Ejército estadounidense que aún se hallan en Irak, pero contempla concretar su retorno antes del fin del otoño boreal, señalaron ayer responsables militares estadounidenses en Washington.
Los problemas de seguridad que persisten en Irak, donde diariamente se producen ataques contra soldados estadounidenses, son una de las razones de esta prórroga. "La seguridad es uno de los aspectos de la decisión del comandante en el terreno", declaró un responsable del Pentágono, que pidió mantenerse en el anonimato.
Algunos soldados de esta prestigiosa unidad del Ejército, punta de lanza de la ofensiva para derrocar a Hussein, ya regresaron a Estados Unidos. El secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, y el comandante en jefe de las fuerzas norteamericanas en la región, el general John Abizaid, "tienen la intención de hacer regresar a las tropas restantes antes del otoño", y reemplazarlas por contingentes de otras unidades estadounidenses o de otros países aliados, indicaron las mismas fuentes.
Bajo ataques y rechazados por los iraquíes, los soldados de la tercera división de infantería de Estados Unidos estacionados en la conflictiva poblacióín de Faluja mostraron amargura por la decisión de que que permanecerán indefinidamente en Irak.
"Es una sorpresa", manifestó el sargento Josh Holt, de Montgomery, en el estado norteamericano de Alabama. La división fue la primera en entrar a Bagdad durante la guerra y ha estado en la región del Golfo Pérsico desde septiembre del 2002, cayendo 37 de sus miembros.
"Tres veces distintas nos dijeron que regresaríamos a casa en dos meses. No es un buen momento para hacer un anuncio de este tipo. Estamos totalmente desmotivados", expresó el sargento Chris Grisham, un oficial de inteligencia.
"Ha sido muy duro. Yo tuve que llevar a su casa a un niño de siete años cuyo padre murió en un enfrentamiento con nosotros. La familia lloró mucho. Estoy seguro que tratarán de vengarse. Así son las cosas aquí en Irak", dijo por su parte Holt.