El régimen iraquí retó ayer de nuevo a EU con su enésima negativa a aceptar incondicional retorno de los inspectores de desarme de la ONU, si antes no se aceptan una serie de condiciones previas entre las que incluye el fin del embargo que asfixia desde 1990 al pueblo iraquí.
Sólo un día después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, cediera en su política de "unilateralismo" y traspasara una "responsabilidad hipotecada" a las Naciones Unidas, el viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, reafirmó la desafiante actitud adoptada por su país.
"Si los expertos regresan sin condiciones no servirá para resolver el problema, pues ya tenemos la experiencia de 1998, cuando autorizamos el retorno y tal concesión no frenó el ataque de EU y el Reino Unido", dijo Aziz en una entrevista exclusiva al canal de televisión saudí MBC.
"No trabajaremos bajo las condiciones de Bush, pues los que busca es controlar las reservas de petróleo de Oriente Medio para imponer su hegemonía sobre Japón y Europa", advirtió Aziz. "Además, quiere proteger a Israel para que le ayude a desmembrar a todos los países árabes, empezando por Irak", agregó.
En sus declaraciones, que constituyen la primera reacción oficial de un miembro del Gobierno de Sadam Husein a la alocución de Bush, Aziz subrayó también que la Administración estadounidense "aprenderá una lección" si se decide a atacar su nación.
Por su parte, la Casa Blanca estimó que el rechazo por parte de Bagdad revela que Irak "tiene algo que esconder". "Es evidente que Irak tiene algo que esconder", declaró el portavoz de la Casa Blanca Ari Fleischer, al ser interrogado sobre el caso. El presidente estadounidense, abiertamente favorable a un cambio de régimen en Bagdad, agregó que no tenía esperanzas de que el presidente iraquí, Sadam Hussein, "se pliegue a nuestras exigencias".
En tanto, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad acordaron ayer establecer un tiempo límite para que Irak deje a los inspectores de las Naciones Unidas regresar a ese país, dijo el ministro de Asuntos Exteriores británico Jack Straw.
Hay "completa unanimidad sobre el imperativo de que vuelvan a Irak los inspectores de armamento", dijo Straw a los periodistas, luego de almorzar con los ministros de Relaciones Exteriores de los otros cuatro miembros permanentes del Consejo: China, Francia, Rusia y Estados Unidos.
Por otro lado, un funcionario internacional que investiga las afirmaciones estadounidenses de que Irak pretendía importar tuberías de aluminio especialmente configuradas para su uso en su programa bélico nuclear dijo ayer que un embarque enviado desde China Jordania podría estar relacionado con ello. El funcionario, quien trabaja para una organización de Europa Occidental y pidió no ser identificado, dijo que el embarque fue encontrado hace unos 14 meses.
"Dependerá de la misericordia de Dios y de nuestro potencial, pero el pueblo iraquí está dispuesto a luchar con todas las armas que posee para defender nuestra tierra de la agresión de Estados Unidos", indicó Aziz. Desde hace varios meses, la Casa Blanca trata de convencer a la comunidad internacional de que es necesario atacar Irak, ya que considera que el Gobierno de Sadam Husein "es un peligro" para la estabilidad del mundo".
El ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Nayi Sabri, respondió el jueves que el pueblo iraquí hará frente al Ejército estadounidense con todo tipo de armas a su disposición, incluidos palos, piedras y cuchillos. La actitud belicista de Irak y Estados Unidos contrasta con la satisfacción mostrada por los países moderados de Oriente Medio, que han visto en las palabras de Bush una esperanza de que se pueda llegar a una solución negociada que evite la guerra.
El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, se congratuló hoy por el contenido del discurso de su colega norteamericano, que según sus palabras "dejó abierta la puerta a que la ONU desempeñe un papel vital en la resolución del conflicto" por la vía del diálogo.
Sin embargo, las conversaciones bilaterales entre Naciones Unidas e Irak no han surtido, hasta el momento, ningún tipo de efecto positivo. La última ronda de negociaciones entre el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y el canciller iraquí tuvo lugar el pasado julio en Viena y, según fuentes de la organización internacional, acabó en "fracaso" al no llegarse a un acuerdo sobre los inspectores.