Un responsable iraquí consideró "imposible" ayer que las cerca de 350 toneladas de explosivos que la AIEA anunció como perdidas pudieran desaparecer antes de la caída del régimen de Sadam Hussein en abril de 2003.
"Es imposible que estos materiales pudieran ser sacados de esta instalación antes de la caída del (antiguo) régimen", declaró Mohamed al Chareh, director del departamento de control del ministerio de Tecnología y Ciencia y ex miembro de la Comisión de Control, que era la contrapartida iraquí de los inspectores de las Naciones Unidas en desarme.
"Los responsables de la instalación (de Al Qaaqa) confirmaron que no había salido ni un pedazo de papel. Dieron la certificación oficial y las fuerzas de la coalición dirigida por Estados Unidos estaban al tanto", afirmó el director.