Teherán advirtió ayer de “consecuencias impredecibles” si el organismo nuclear de la ONU determina que violó un pacto global contra las armas atómicas, mientras Washington acusó a las Naciones Unidas de restar importancia a la “evidencia” de que Irán busca un arma atómica.
El 20 de noviembre, la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) se reúne para discutir un informe sobre el programa nuclear iraní, que detallará décadas de faltas del país en reportar fielmente sus actividades e instalaciones nucleares.
Estados Unidos quiere que la junta declare que Teherán no ha cumplido con sus obligaciones del Tratado de No-Proliferación (NPT) nuclear.
Si la junta, de 35 miembros, acoge esa denuncia ante el Consejo de Seguridad, Irán podría verse sometido a medidas punitivas, como una declaración de condena o sanciones económicas.
“Espero que no lleguemos a esa fase porque entonces las cosas se saldrían fácilmente del control”, declaró a Reuters en una entrevista el embajador de Irán ante la AIEA, Ali Akbar Salehi.
“Y entonces eso podría conducir a consecuencias impredecibles. Ni siquiera quiero pensar sobre una situación como esa”, añadió, sin ofrecer detalles.
El informe de la AIEA concluyó en que todavía no había evidencia de que el programa nuclear de Irán fuera más allá de objetivos pacíficos, pero no se ha tomado una decisión definitiva al respecto.
En la primera reacción estadounidense, el subsecretario de Estado John Bolton aseguró el miércoles que era “imposible creer” la conclusión de la AIEA y que el informe reafirmaba la opinión estadounidense de que la actitud de Irán de ocultar sus actividades “sólo tendría sentido como parte de un programa de armas nucleares”.
Ayer, la AIEA se mantuvo en sus posiciones. “Apoyamos el informe, pero es secreto y se considerará en el próximo encuentro de la junta (de la AIEA), la semana que viene”, indicó el portavoz Mark Gwozdecky. No quiso agregar más detalles.
El informe señala que Irán tuvo un programa de enriquecimiento centrífugo de uranio por 18 años y produjo pequeñas cantidades de plutonio, que puede ser usado para una bomba y tiene escasas aplicaciones civiles.
Aunque los diplomáticos sostienen que Washington tiene pocos aliados en la junta de la AIEA, afirmaron que Estados Unidos buscaba un acuerdo con Francia, Gran Bretaña y Alemania, países que preferirían alentar a Irán a una mayor cooperación con la agencia de vigilancia nuclear que castigar errores del pasado.
Un acuerdo de ese tipo podría incluir una palabra que sea sinónimo de violación en el texto de la resolución, en medio de elogios por el nuevo estilo de Irán, de total cooperación con las Naciones Unidas.
El programa nuclear iraní puede dar lugar rápidamente a una aplicación militar, como cualquier otro, pero la verdadera cuestión está en la voluntad de Teherán de tomar ese camino, según los expertos consultados acerca de la polémica desatada por el informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) sobre las actividades nucleares iraníes.
El mismo director de la AIEA, Mohamed El Baradei, subrayaba esta paradoja el mes pasado en The Economist: "en el actual régimen, no hay nada ilegal en que un Estado no nuclear posea la tecnología necesaria para el enriquecimiento".
"Si un Estado con capacidad en materia de combustible decidiera (...) renunciar a sus compromisos de no proliferación, la mayoría de los expertos consideran que podría equiparse con armas nucleares en unos meses", agregó.