Residentes de varias aldeas se reunieron ayer al amanecer, para dar sepultura a las víctimas de un intenso sismo que un día antes sacudió el noroeste iraní y mató a 230 personas.
Los medios estatales iraníes redujeron la cifra de muertes tras cálculos iniciales de 500 o más. Un funcionario de la organización de asistencia Media Luna Roja dijo que los primeros cálculos del sábado estaban equivocados.
111 Los sobrevivientes lloraban al colocar a sus muertos en hileras de tumbas cavadas por excavadoras.
La fuente, quien se identificó sólo con su apellido, Sahraie, dijo que no hay un conteo de heridos. Los medios oficiales informaron el sábado que había más de 1,600 lesionados y citando a otros funcionarios de la Media Luna Roja, la radio dijo que por lo menos 1,000 personas resultaron heridas. Miles quedaron damnificadas.
El presidente de EU, George W. Bush, anunció ayer, que está listo para prestar auxilio a los miles de damnificados iraníes del terremoto, "porque el sufrimiento humano no reconoce fronteras políticas".