Casi tres millones de irlandeses están convocados a las urnas hoy para decidir, por segunda vez, si ratifican el Tratado de Niza, durante un referéndum en el que de imponerse el no podría trastocar el calendario de ampliación de la Unión Europea (UE) y poner en peligro la adhesión de 10 nuevos países a partir de 2004.
Resumiendo el sentimiento de numerosos países de los Quince, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, declaró ayer que un rechazo “no sería un problema”, sino “una tragedia” ya que no se ha previsto ninguna alternativa.
Por su parte, el primer ministro danés, Anders Rasmussen, cuyo país preside actualmente la UE, estimó que sería “una situación inédita e imprevisible” para la ampliación.