La pesadilla sobre una nueva guerra se abate sobre el Líbano, tras el inicio de los bombardeos por parte de Israel, que ha atacado el barrio Usai en el sur de Beirut y ha destrozado gran parte de sus infraestructuras, en el intento de rescatar a dos soldados israelíes capturados por miembros del grupo chií Hizbulá.
En su tercer ataque el ejército israelí sigue bombardeando el aeropuerto internacional Rafic Hariri de Beirut tras golpear otras infraestructuras, como los puentes que unen las diferentes regiones del país y otras instalaciones militares.
El conflicto se agudiza, ya que según las últimas informaciones proporcionadas por la cadena de televisión libanesa News TV, la Marina israelí atacó el barrio Usai del sur de Beirut con tres proyectiles, sin que hasta el momento se conozca si hay víctimas.
Según los medios locales, con los últimos ataques a las instalaciones del aeropuerto Rafic Hariri, de Beirut, los israelíes tratan de destruir los depósitos de combustible y evitar así la salida de aeronaves.
La cadena News TV muestra imágenes de un gran incendio en el aeropuerto y añade que la aviación israelí está lanzando octavillas sobre las calles de la capital libanesa.
Aunque no se ha informado de la existencia de víctimas en estas últimas acciones, en los ataques anteriores han muerto 48 personas y más de 100 resultaron heridas.
A ello se suma un bloqueo por mar y aire que impide a la gente la entrada y salida del Líbano.
Con esto el ejército israelí impidió la llegada de mercancías o, eventualmente, de armamento para Hizbulá.
El jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, general Dan Halutz, dijo que la operación emprendida por sus tropas no implica una guerra, sino que es "una intervención de mucha envergadura", que "continuará todo el tiempo que sea necesario".
Pero el problema ha tomado una nueva dimensión tras las informaciones difundidas por el Gobierno de Israel, que asegura que los cohetes caídos en la ciudad septentrional israelí de Haifa fueron lanzados por Hizbulá, cosa que el grupo chiíta negó previamente.
El grupo islámico palestino HAMAS (al frente del Gobierno de la ANP) le pidió a Hizbulá "que aproveche la situación para llegar a un acuerdo global" a fin de lograr la liberación de presos palestinos y libaneses encarcelados en Israel, como parte de un canje por los soldados israelíes secuestrados por ambas organizaciones.
Con ello, el conflicto de los palestinos volvió a salpicar al Líbano ya que la captura de los dos soldados israelíes (Ehud Golwaser y Eldad Reguev, de 31 y 26 años) por parte de Hizbulá se produjo días después de la de otro militar israelí (Guilad Shalit de 18 años) por parte de milicianos palestinos de HAMAS en Gaza.
El Consejo de Ministros libanés, reunido por tercera vez en las últimas horas, insistió en desmarcarse de cualquier acción de Hizbulá y aseguró que no es responsable de la operación en la que ese grupo capturó a los dos soldados.
El ministro de Información libanés, Gazi Aridi, que condenó las agresiones israelíes, mostró su satisfacción ante la "resistencia de los libaneses".
El embajador de Israel en Panamá, Menashe Bar-On, señaló que su país tiene la obligación de defender a sus ciudadanos, ante la agresión de los grupos extremistas que utilizan el territorio libanés para lanzar ataques furtivos.
Bar-On informó que Israel se había comprometido a evacuar hace seis años el Líbano y Gaza para que los pueblos árabes y palestinos hicieran su modo de vida, pero ahora debieron responder por la amenaza del grupo radical Hizbulá.
"Estos ataques son actos de guerra. Responsabilizamos al gobierno del Líbano por esto. Israel sólo quiere traer a casa a sus soldados", aclaró, en referencia al secuestro de tres israelíes por parte del Hizbulá y HAMAS.
El diplomático también indicó que Israel llevará al Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el caso e indicó que su país no negociará con Hizbulá algún intercambio de prisioneros.