Los israelíes celebraron ayer la Pascua judía con miedo a un nuevo atentado palestino de gran magnitud, mientras los territorios palestinos permanecían bajo estricto control.
La Pascua judía, que dura ocho días, conmemora la salida de los judíos de Egipto y la "liberación de la esclavitud" como se relata en la Biblia.
En el ámbito político, Hosni Mubarak recibió ayer al primer ministro palestino, Ahmed Qorei.
Por su parte, el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, expresó su deseo de que el movimiento radical palestino HAMAS se integre en las estructuras políticas de la Autoridad.
El Ejército y la Policía israelí estaban en alerta tras las informaciones relativas a unos 60 proyectos de atentados palestinos, según fuentes de seguridad.
Desde hace dos semanas, ha aumentado considerablemente el número de alertas de ese tipo, según esas fuentes.
El Ejército israelí envió refuerzos a las colonias de Cisjordania, que pueden ser más vulnerables que el territorio israelí. En Israel la Policía reforzó la protección de las sinagogas y excepcionalmente llamó a los cientos de miles de israelíes que tienen permiso de armas a que salgan armados durante la Pascua.
Este año la tensión es aún mayor porque los grupos radicales palestinos juraron vengar la muerte del jefe espiritual y fundador del HAMAS, el jeque Ahmed Yassin, asesinado por Israel el 22 de marzo en Gaza.
Por otro lado, el Ejército derribó cuatro viviendas en Rafah, al sur de la Franja de Gaza, y convirtió más de media docena en puestos de observación militar en el campo de refugiados de Tulkarem, en Cisjordania, informaron fuentes militares.