EL GABINETE israelí resolvió no ampliar la ofensiva contra Hizbulá, pero convocó a unos 30,000 soldados a entrenarse para combatir en el Líbano.
El ministro de justicia israelí dijo que el mundo, al no llamar a un inmediato cese el fuego, autorizó a Israel a continuar sus operaciones contra las guerrillas libanesas. La conferencia en Roma terminó sin que las potencias se pusieran de acuerdo.
La mayoría de los gobiernos europeos quieren que Israel desista inmediatamente de su ofensiva, en tanto Washington prefiere un acuerdo que lleve a una paz y estabilidad duradera.
"Recibimos de la conferencia de Roma, en efecto, el permiso del mundo, algunos apretando los dientes y otros dando su bendición, para continuar esta operación, esta guerra, hasta que la presencia de Hizbulá sea borrada del Líbano y sea desarmada"", dijo el ministro de Justicia, Haim Ramon.
La Unión Europea dijo que Israel tergiversó la conclusión de la conferencia y que los combates en el Líbano deben cesar inmediatamente.
El canciller finlandés Erkki Tuomioja dijo que la posición israelí con respecto a Roma era "totalmente equivocada"". Finlandia ejerce la presidencia rotativa de la UE.
En tanto, el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, dijo a una delegación de la Unión Europea que su Gobierno no comparte la interpretación que ha dado uno de sus ministros sobre los resultados de la conferencia de Roma, presentándolos como una autorización para seguir con la operación militar en el Líbano. Olmert aseguró que su Gobierno acata sin más interpretaciones la declaración de Roma.
El presidente libanés, Emile Lahud, dijo que el movimiento chiíta Hizbulá, que combate contra Israel en el sur del país, "no está débil, y pueden continuar (los combates) durante mucho tiempo".
Lahud minimizó además la influencia de Siria o Irán en el movimiento chiíta, asegurando que "es un actor puramente libanés, los que combaten son libaneses y luchan por derechos libaneses, no sirios o iraníes".
El presidente aseguró que el ataque de Israel contra el Líbano estaba en realidad planificado desde el año 2000.
Francia, que preside este mes el Consejo de Seguridad de la ONU, presentó una propuesta de "salida de la crisis" en el conflicto entre Israel y la milicia Hizbulá en el Líbano que prevé, entre otros puntos, la creación de una "zona tampón" en la frontera entre los dos países.
El ministro francés de Asuntos Exteriores, Philippe Douste-Blazy, que expuso la propuesta gala a grandes rasgos en la conferencia internacional de ayer en Roma, expresó la esperanza de Francia de tener preparado un proyecto de resolución en breve.
El memorándum francés, de tres páginas, fija una secuencia que empieza con un llamamiento al cese "inmediato" de las hostilidades, un llamamiento que no fue lanzado por los participantes en la reunión de Roma debido a los desacuerdos.
Desde el cese de las hostilidades empezaría una fase de transición, de 10 días a dos semanas, que contempla la entrega de los prisioneros a una "tercera parte" que tuviera la "confianza" de las dos partes implicadas y los guardaría hasta el final de la negociación, hasta la solución definitiva de este tema, señala el texto galo.
El memorándum plantea la definición de una zona tampón en la frontera israelí-libanesa que estaría bajo el control conjunto del Ejercito libanés y de la fuerza internacional para la parte situada en territorio libanés, y libre de armas pesadas en la parte israelí.
Para recibir el acuerdo de principio de las partes, incluido Hizbulá, se organizaría una misión diplomática bajo el mando de Kofi Annan.
Israel convoca a reservistas
Hizbulá continuó sus ataques contra Israel utilizando varios misiles que han caido en diversas zonas, sin causar víctimas.