El Parlamento israelí inauguró ayer su décimosexta legislatura mientras el primer ministro electo, Ariel Sharon, dialogaba con el líder del Partido Laborista para convencerlo de que se sume a un gobierno de unidad nacional.
La legislatura del Knéset fue inaugurada por el presidente del Estado de Israel, Moshé Katsav, quien hizo un llamamiento a los líderes políticos de la cámara para que se sumen a un gobierno de unidad nacional y a los palestinos a que cesen la Intifada.
"Unidad no significa ceder las creencias y puntos de vista de uno mismo... porque no hay diferencia de opiniones en el objetivo sino en el camino a seguir para alcanzarlo", subrayó el presidente.
Katsav aprovechó su discurso para sugerir de forma muy sutil a los líderes del Partido Laborista que no es este el momento para rechazar el llamamiento a la unidad nacional que les ha hecho el primer ministro electo, aunque no lo dijo de forma explícita.
"El nuevo gobierno deberá afrontar difíciles retos en cuestiones de seguridad, y en cuestiones sociales y económicas, porque sobre la sociedad israelí se cierne un gran peligro, el de la desigualdad social que puede conducir a un cisma irreversible", afirmó.
El líder del Partido Laborista, Amram Mitzna reiteró que no se sumará a un gobierno bajo el mando del líder del Likud.
Sin embargo, fuentes allegadas a Mitzna dijeron ayer que el Partido no descartará la posibilidad de un gobierno de unidad nacional si Sharon les ofrece una coalición de un exclusivo carácter laico.
Esa oferta consistiría al parecer en un triunvirato entre el Likud (40 escaños), el Partido Laborista (19) y el partido anticlerical Shinui (15), las tres mayores fuerzas políticas en el Parlamento.