Israel ignoró ayer los llamamientos del presidente estadounidense George W. Bush instándole a retirarse de las localidades palestinas reocupadas y, además, el primer ministro Ariel Sharon declaró que no será posible una vuelta a la situación anterior a la actual operación en los territorios.
El jefe del estado mayor israelí, general Shaul Mofaz, evaluó en 200 el número de palestinos muertos por el ejército israelí desde el inicio de su operación Muralla, según una fuente gubernamental. Mofaz agregó que 13 militares israelíes murieron y 143 fueron heridos en esa operación. Unos 1,500 palestinos resultaron heridos, precisó, en un informe presentado durante la reunión semanal del Gobierno en Jerusalén.
"Israel se encuentra en un punto sin vuelta atrás ya que Yasser Arafat y la Autoridad Palestina no tienen ni la más mínima intención de respetar un acuerdo del tipo que sea", declaró Sharon como preámbulo a la reunión gubernamental.
Sin precisar la fecha, Sharon añadió que Israel "haría todo lo posible para poner rápido fin a la operación Muralla", respondiendo así a Bush, quien le pidió una "retirada sin demora", petición reiterada ayer por su consejera de seguridad nacional Condoleezza Rice.
El general Mofaz estimó, sin embargo, que la operación debería durar al menos tres semanas más para lograr sus objetivos, mientras que Sharon mencionaba posibles "desacuerdos" con Washington sobre la ofensiva. En el terreno, la ofensiva israelí prosigue sin tregua, con la ocupación de una nueva localidad autónoma cerca de Ramala, mientras mortíferos combates causaban estragos en Naplusa. El ejército se apoderó anoche del poblado palestino de Tel, cercano a Naplusa. En Naplusa, nueve palestinos murieron al ser alcanzados por disparos de soldados israelíes. El ejército israelí afirmó que había matado a 30 combatientes palestinos en 48 horas de combates en esa localidad.
En el sur de la franja de Gaza, dos palestinos murieron en un tiroteo cerca de una colonia judía. Al menos 35 palestinos murieron en cinco días en Jenín, según el ministro palestino de Información, Yasser Abed Rabbo. En Belén, el ejército israelí exhortó ayer por medio de altavoces a unos 200 activistas palestinos atrincherados desde el martes en la basílica de la Natividad de Belén a rendirse.
El ejército israelí reforzó su dispositivo en su frontera norte donde se multiplicaron los incidentes armados en los que está implicado el Hezbolá chiíta libanés. Ayer, combatientes del Hezbolá bombardearon de nuevo posiciones del ejército israelí en el sector de las Granjas de Chebaa ocupado por Israel, hiriendo levemente a dos soldados israelíes. Otros cuatro soldados resultaron heridos en un ataque en Avivim, otra zona fronteriza, según Israel.
Sin hacerse ilusiones sobre las dificultades que enfrentará su misión en Medio Oriente, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, cuenta con recibir apoyo internacional, particularmente de los aliados árabes, antes de la crucial etapa de Jersulem.
Según el itinerario detallado por Powell, las consultas se iniciarán hoy en Marruecos con el príncipe heredero saudí, Abdalá ben Abdel Aziz, considerado por el secretario de Estado como "autor de la muy importante iniciativa saudí". Después de las conversaciones con el rey de Marruecos, Mohammed VI, Powell viajará a El Cairo para reunirse con el presidente egipcio, Hosni Mubarak.
Israel ignora petición de retirada de EU
Powell, quien inicia hoy una gira por la región, llegará el jueves a Jerusalén, aunque aún desconoce si se reunirá con Arafat.