La ocupación por el Ejército israelí de toda una zona en el norte de la Franja de Gaza, por tiempo indefinido y donde ayer murieron cuatro palestinos, puede suponer un cambio en la estrategia militar de Israel, que hasta ahora consistía de incursiones rápidas en los centros poblados de la banda autónoma. En la incursión israelí, ayer han muerto cinco palestinos, cuatro en la franja de Gaza y uno en Cisjordania.
Decenas de tanques y blindados israelíes, unos 100, según algunas fuentes, han tomado posiciones en una zona de varios kilómetros cuadrados en los alrededores de las localidades de Bet Hanún y Bet Lahíe, así como del campo de refugiados de Yebalia.
La invasión se produce en respuesta a los sucesivos lanzamientos de cohetes Qasam por parte de activistas palestinos contra la ciudad israelí de Sderot. La presencia de las tropas israelíes en esa zona ha desencadenado ya violentos enfrentamientos, que ayer se cobraron la vida de un adolescente.
Testigos presenciales relataron que después de los tradicionales rezos, cientos de adolescentes y jóvenes de Yebalia fueron a lanzar piedras a los soldados en las afueras del campo de refugiados, así como a quemar neumáticos. Los soldados trataron de dispersar la manifestación con gases lacrimógenos.
Por otra parte, las Brigadas Ezzedin Al Qassam, brazo armado del movimiento radical palestino Hamas, reivindicaron ayer el atentado suicida cometido el miércoles en un autobús en Haifa (norte de Israel) en el que murieron 15 personas además del kamikaze palestino. En un comunicado recibido en El Cairo, las Brigadas anunciaron además "una serie de ataques" que darán "una lección inolvidable a los judíos".
Las Brigadas confirmaron que el kamikaze era Mahmud Hamdan Salim Qawasmi, un estudiante de 20 años de la Universidad Politécnica de Hebrón, en el sur de Cisjordania, tal y como había revelado la Policía horas después del atentado.