EL GOBIERNO del primer ministro conservador Junichiro Koizumi decidió prolongar por un año el despliegue histórico de los soldados japoneses en Irak.
La misión del destacamento japonés se proseguirá hasta el 14 de diciembre de 2005, declaró un portavoz del gobierno.
Unos 600 soldados japoneses participan desde febrero en una misión "no combatiente" en Samawa, al sureste de Bagdad, ciudad chiíta relativamente tranquila.