El presidente de Irán, el reformista Mohamad Jatamí, se unió ayer a las criticas por la pena de muerte dictada por jueces conservadores contra un prominente profesor, que por quinto día provocó manifestaciones estudiantiles en Teherán.
"La sentencia es inapropiada, y más habida cuenta de que se trata de alguien sin tacha", dijo Jatamí en referencia a Hashem Agharaji, condenado a muerte por un tribunal del oeste del país que le encontró culpable de "blasfemar" contra el profeta Mahoma.
Según la radio estatal, el presidente Jatamí hizo también un llamamiento a la calma a los estudiantes que desde el pasado sábado se manifiestan a diario en esta capital en defensa del académico, "a la espera de que se encuentre una solución razonable".