Un activista palestino mató a 11 personas y causó heridas a otras 49 al inmolarse ayer en un autobús repleto de pasajeros en Jerusalén, en el primer atentado suicida en Israel desde el inicio de una campaña para elecciones generales.
La explosión destruyó un autobús donde viajaban adultos y niños escolares. Varios testigos dijeron que escucharon a niños gritar entre los restos del vehículo.
El atacante murió junto a otras 11 personas, entre ellas una adolescente de 14 años. El personal hospitalario dijo que al menos la mitad de las 49 personas heridas tenían menos de 18 años.
El atentado, el primero perpetrado en Jerusalén desde junio, fue interpretado como una nueva muestra de que los militantes palestinos están decididos a dejarse sentir durante la contienda electoral del 28 de enero, y originaron el espectro de una represalia militar.
Algunos transeúntes corrieron a prestar ayuda a las víctimas, muchas de las cuales sufrieron quemaduras. La Policía dijo que el suicida estaba sentado en la parte delantera del autobús cuando detonó la carga, momento en que el vehículo se acercaba a una parada.
Por su parte, el Papa Juan Pablo II rezó ayer para que "Dios haga cesar la espiral de violencia en la Tierra Santa, y otros países orientales, afectados por una peligrosa espiral que parece humanamente imposible de detener", clamó el Pontífice.
Arroyo dijo que una de las empresas que se dedica a esta actividad informó que presta servicios por un millón de minutos mensuales y que al final de cuentas defrauda al Estado panameño B/.2 millones anuales.