El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, llegó a la reunión con el presidente ruso, Vladímir Putin, con una propuesta sin precedentes en el conflicto sirio: bombardeos conjuntos contra el Estado Islámico y otros grupos yihadistas.
Hasta ahora, EE.UU. había rechazado todos los llamamientos del Kremlin para coordinar sus operaciones sobre el terreno escudándose en que el único objetivo de la intervención aérea rusa era mantener a toda costa en el poder al líder sirio, Bachar al Asad.
Según el diario "Washington Post", el pacto militar consistiría en sincronizar operaciones conjuntas para lo que habría que intercambiar información.