Las autoridades dominicanas obligaron a sepultar a una menor de 14 años que fue declarada clínicamente muerta, pero que según sus familiares supuestamente abrió los ojos y defecó en el ataúd, lo que provocó un gran susto.
La joven fue declarada muerta por los médicos que la atendieron en el hospital Arturo Grullón de la ciudad de Santiago (norte) y la necropsia practicada al cadáver indicó que su deceso se produjo por intoxicación con propanol.
Sin embargo, los padres de la menor, Juanito Burgos y Juliana Rosa, dijeron que camino al funeral, su hija abrió los ojos y defecó, por lo que la creyeron viva y la llevaron otra vez al hospital, pero que los médicos reiteraron que estaba muerta.
De acuerdo con los padres de la adolescente, camino a la casa ésta volvió a abrir los ojos y estaba sudando, por lo que se negaban a sepultarla temiendo que estuviera viva.