Un joven de 19 años, presuntamente simpatizante del Gobierno venezolano, murió ayer por disparos de un manifestante opositor en una protesta callejera contra la reforma constitucional, informó el vicepresidente del país, Jorge Rodríguez.
El suceso ocurrió en el sector Ciudad Alianza de Carabobo, cuando trabajadores de la empresa estatal Petrocasa intentaban llegar a su lugar de trabajo y chocaron con grupos opositores que obstruían el paso en la zona en rechazo a la reforma, según datos de la prensa local.
"Como los asesinos que quieren que el país no trabaje, que el país prospere, no encontraron mejor argumento que las balas, que cegar la vida de un hombre de 19 años que cometió el delito de querer ir a su trabajo", dijo Rodríguez a los periodistas en el marco de un acto proselitista en el centro de Caracas.
El vicepresidente garantizó que el Gobierno actuará "con todo el peso de la ley" y castigará a los responsables del asesinato de Oliveros Yepez.
Grupos opositores se manifestaron ayer en algunas zonas de los estados centrales de Aragua y Carabobo, donde obstruyeron el tránsito y quemaron neumáticos, en rechazo a la reforma constitucional presentada por el presidente venezolano, Hugo Chávez.
Rodríguez dijo que tanto los "focos" de disturbios como la muerte del trabajador de Petrocasa supuestamente formaría parte de los presuntos planes opositores de generar "violencia y desestabilización" en el país.
Los obispos le recordaron en un comunicado al mandatario que "todos los ciudadanos tienen el derecho a tener una opinión sobre la propuesta de reforma y a expresarla democráticamente. Por consiguiente, nadie tiene derecho a agraviar o insultar a quienes disientan de ella.