Lo calificaron de tímido, común, solitario, sencillo e incluso perezoso. Pero nadie que conoció a Robert Steinhaeuser pensó que el adolescente se convertiría en uno de los peores asesinos de Alemania.
El joven de 19 años mató con una pistola a 16 personas, 13 de ellas maestros en su antigua escuela el viernes, antes de suicidarse, en una de las peores matanzas escolares del mundo dejando al pueblo de Erfurt y a todo el país preguntándose sobre sus motivos.
Dos estudiantes y un agente de la policía también murieron a causa de los disparos de Steinhaeuser.
El joven no calificó para tomar rigurosos exámenes de fin de curso el año pasado y se vio obligado a repetir el año. Pero fue expulsado en febrero por falsificar notas de excusas por sus ausencias, una humillación que le ocultó a su madre. “El necesitaba desesperadamente su diploma de enseñanza media para un status, pero cuando fracasó el mundo se derrumbó alrededor de él”, escribió la revista Der Spiegel.