POR AÑOS los ojos del mundo se han posado en la situación política de Cuba, Irak, Irán, Serbia, Kosovo, Sudán, Darfur, entre otros.
Son naciones que enfrenta serias dificultades, pero nunca se había volteado a ver a Mianmar (Antigua Birmania), que desde hace 50 años no tiene un gobierno democrático, y que se ha mantenido a base del comunismo y el terror militar.
Tras una serie de protestas generadas en agosto por el alza de los productos de primera necesidad y por el alto costo del combustible, y por la insistencia de un grupo de monjes que a principios de septiembre fueron objeto de vejaciones, y que han exigido una disculpa del gobierno, que no llega se le pone atención a este país.
Hoy tras casi una semana de protestas por las distintas calles del país, la Junta Militar, optó por aplicar la fuerza.
Las entidades de seguridad dispararon contra manifestantes antigubernamentales y testigos denunciaron que la policía apaleó y arrastró a docenas de monjes budistas en la represión más violenta desde que comenzaron las protestas.
El gobierno militar dijo que al menos una persona había muerto, en tanto que grupos disidentes y algunos medios reportaron hasta ocho muertes.
El anuncio del gobierno en red por radio y televisión fue el primer reconocimiento de que habían usado la fuerza para suprimir las protestas y que se había derramado sangre.
Los disidentes dijeron también que unos 300 monjes y activistas habían sido detenidos.
Estados Unidos y la Unión Europea condenaron los ataques en una declaración conjunta y exhortaron a los gobernantes militares a que iniciasen un diálogo con sectores democráticos.
La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y otras cuatro organizaciones afines condenaron la represión de manifestantes en Birmania y pidieron una acción "urgente" del Consejo de Seguridad de la ONU y "sanciones efectivas" contra la Junta para evitar "una nueva represión sangrienta".
El secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon despachó un enviado especial a la región e instó a la junta gobernante a que "actúe con la mayor moderación frente a las manifestaciones pacíficas que tienen lugar"", según la portavoz de la ONU Michel Montas.
Por otro lado, el Consejo de Seguridad de la ONU instó a la Junta Militar de Birmania (Myanmar) a ejercer la "contención" en sus actos violentos contra la población civil, pero el desacuerdo de China evitó que ese máximo órgano condenara ese régimen.
"Todos estuvimos de acuerdo y enfatizamos en que hay que tomar medidas para que las cosas no vayan a peor" en Birmania, dijo al término de la reunión el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Zalmay Khalilzad.
El Parlamento Europeo votará y, previsiblemente, aprobará hoy una resolución de urgencia que aboga por sancionar económicamente a los miembros de la Junta Militar de Myanmar (antigua Birmania) si siguen reprimiendo violentamente las manifestaciones de la oposición.
El organismo internacional urge al régimen militar a abstenerse de cualquier represión violenta y a reconocer en cambio "la legitimidad de las demandas" de los manifestantes, así como a liberar a los opositores arrestados.
Junta Militar arremete contra monjes y civiles
Palazos, bombas lacrimógenas, balazos, arrestos, y el toque de queda imperan en Birmania.