Un juez del sur de Chile sentenció a un cura católico a recitar siete salmos todos los días durante tres meses como castigo por estacionar su auto en un lugar prohibido.
El juez Manuel Pérez explicó que se inclinó por esta inusual "condena" luego de que el Padre Cornejo le manifestó que no podía pagar la multa de 50 mil pesos chilenos (100 dólares) correspondiente a la infracción que había cometido.