“Tenemos que documentar los abusos, recopilar la evidencia que indica quién es el responsable”, dijo Pierre-Richard Prosper, el embajador del Departamento de Estado para Crímenes de Guerra y ex fiscal de la ONU en el tribunal sobre Crímenes de Guerra en Ruanda, quien fue citado en la edición del Los Angeles Times del domingo.
“Creemos que tiene que haber responsabilidades por lo que ha ocurrido. No se puede dejar de lado la muerte de más de 100,000 personas”, dijo al periódico. En tanto, Hussein respondió a los rumores sobre su posible renuncia que circulan en el extranjero afirmando que no dejará de defender la integridad e independencia de su país.
En declaraciones transmitidas por la televisión oficial iraquí, Hussein reafirmó de forma inequívoca que le resultaba imposible renunciar a su “misión” de defender la independencia de Irak y evitar que el país sea “víctima de potencias extranjeras”.
“Irak quiere permanecer siendo un país independiente y hemos recibido la misión de defender tal independencia. La hemos aceptado con regocijo y es imposible que renunciemos a ella y permitamos que el extranjero nos gobierne”, dijo tras una reunión con el ministro iraquí de Defensa, general Sultán Hashem Ahmad. Por otro lado, los inspectores iniciaron un entrenamiento de cuatro semanas para su posible regreso a Irak, a fin de determinar el estado del arsenal de destrucción masiva de Hussein.
El jefe de los inspectores, Hans Blix, regresó a Viena para hablar con los inspectores en la sede de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el grupo de supervisión nuclear de la ONU, donde los iraquíes aceptaron la semana pasada el mecanismo logístico para el regreso de los inspectores.