El ex líder serbio-bosnio Radovan Karadzic fue extraditado y entregado ayer en Holanda a un tribunal de la ONU que lo procesará por genocidio contra etnias no serbias durante las guerras balcánicas de la década del 90.
Su llegada a un centro de detención en los Países Bajos marcó el fin de un esfuerzo de 13 años de parte del tribunal de crímenes de guerra en la ex Yugoslavia para tomar la custodia de su sujeto más buscado, acusado de las muertes de decenas de miles de personas.