El huracán Kenna se convirtió ayer en uno de los más fuertes huracanes que ha amenazado a México en décadas y comenzó a dirigirse tierra adentro. Las autoridades comenzaron a evacuar a miles de residentes de una zona que incluye varias atracciones turísticas, aunque la tormenta se alejaba del lugar en la Baja California donde se celebra la cumbre de la cuenca del Pacífico.
Con ráfagas de 260 kilómetros por hora (160 millas por hora), Kenna creció hasta convertirse en un huracán categoría 5, la de mayor potencia. Un huracán de esa fuerza es capaz de provocar daños catastróficos.
"Este es un huracán que podría ser devastador si toca tierra con esta intensidad o incluso si se debilita un poco"", declaró Ed Rappaport, subdirector del Centro Nacional de Huracanes en Miami.
En base a los registros, que se guardan desde unos 40 ó 50 años, este sería uno de los dos o tres más fuertes huracanes en hacer impacto en la costa de México sobre el océano Pacífico, dijo Rappaport.
Las autoridades evacuaron a unos 10,000 pescadores y residentes de unas 30 comunidades costeras en los alrededores de Mazatlán y ordenaron el cierre de escuelas y muelles.
Conrad Johnson, conductor de un autobús de 35 años, murió de un disparo en la parte superior del cuerpo, en el condado de Montgomery, en los suburbios de Washington, donde el asesino inició su serie de asesinatos el pasado 2 de octubre.