A sólo 10 días de asumir la presidencia de Argentina, Néstor Kirchner se mostró confiado ayer en que logrará superar la debilidad política con la que asumirá el poder y sacar al país de la crisis más grave de su historia.
"En mi provincia tuve que construir una alianza política", dijo el aún gobernador de la sureña provincia de Santa Cruz en un tradicional programa de televisión que, según su veterana conductora, "da suerte". "Quien me conoce a mí sabe perfectamente cómo ejerzo la conducción del Estado, cómo tengo una visión clara y personal de cada situación", agregó.
"Quédese tranquila", le dijo finalmente a la conductora Mirtha Legrand, quien le hizo la pregunta que se hacen todos los argentinos: ¿Kirchner podrá gobernar con el apoyo de sólo el 22 % de los votos y sin haber ganado la elección presidencial?
El presidente electo ya decidió los nombres de quienes lo acompañarán en su gestión de gobierno, pero no los anunciará hasta el lunes. Ayer, Kirchner viajó a Santa Cruz para renunciar a su cargo como gobernador y regresará el 19 a Buenos Aires para preparar su toma de posesión, prevista para el 25 de mayo.
Los niños y adolescentes le reclaman a Kirchner que "no haya hambre" en Argentina, reveló una encuesta de UNICEF que publicó La Nación ayer. Un 48% de los 1,400 niños y adolescentes de entre ocho y 18 años consultados contestó que si tuviese la posibilidad de hablar con el futuro presidente le pediría que "no haya hambre", mientras 29% priorizó "tener educación".
En Argentina, donde decenas de chicos murieron por desnutrición en el norte del país en 2002, la pobreza golpea a 20 de los 36 millones de habitantes, en particular a los más pequeños y adolescentes.
Por su parte, el ex presidente Carlos Menem oró ayer en una pequeña capilla católica de una localidad agrícola cerca de su pueblo natal, Anillaco. Menem se dirigió a Anillaco después de pernoctar en la residencia del gobernador provincial, Angel Mazza.
Con rostro sombrío y deprimido, Menem viajó acompañado Mazza y por su colaborador Alberto Kohan hasta Anillaco, a 90 kilómetros de esta capital provincial. En el viaje, Menem hizo detener su automóvil y bajó para orar en la pequeña capilla católica de Aminga.