Mientras no se confirma la supuesta detención de Mutasim, uno de los hijos de Muamar el Gadafi, las fuerzas rebeldes se han visto obligadas a retirarse del centro de Sirte ante la contraofensiva lanzada por los gadafistas, cercados desde hace días.
El anunciado arresto de Mutasim debía ser sinónimo de una victoria decisiva del Consejo Nacional Transitorio (CNT) libio en su ofensiva por el estratégico control de Sirte.
La detención de Mutasim fue anunciada el miércoles por los dirigentes de la insurrección con una certeza que no daba lugar a dudas, al precisar que fue capturado en Sirte cuando intentaba escapar de la ciudad y que fue trasladado a Bengasi, capital rebelde, para ser interrogado.
Varios responsables del CNT, incluido su presidente, Mustafá Abdeljalil, han desmentido la detención y han achacado el malentendido a una "disfunción en el canal de transmisión de informaciones".
El desmentido tuvo el efecto de una ducha fría para el país, aunque no parece afectar a la moral de las tropas insurrectas que continúan su lucha para hacerse con el control total de Sirte, la región natal de Gadafi.
Los enfrentamientos en el centro de la ciudad, donde se localizan prácticamente las últimas posiciones defensivas de los gadafistas, han dado un giro, tras la contraofensiva de los leales al antiguo régimen.
El contraataque gadafista con artillería pesada impidió la progresión de los rebeldes que, habían conseguido un importante avance en el bastión de los seguidores de Gadafi.
Fuentes de la rebelión explicaron que la decisión de las fuerzas del CNT de retirarse se tomó para permitir el bombardeo del sector con la ayuda de artillería y lanzacohetes.