La cadena perpetua a Mubarak deja un sabor amargo
El desenlace del juicio se dio a conocer la semana pasada tras diez intensos meses en los que esta egipcia se dedicó a asistir a muchas de las sesiones
La histórica sentencia contra el derrocado presidente Hosni Mubarak ha dejado un sabor amargo en las víctimas de la revolución egipcia, que la han digerido a duras penas mientras siguen clamando justicia.
Con la sensación de pesadumbre todavía en el cuerpo, Nadia Abdel Maqsud no se repone de la impresión que le causó la reciente condena a cadena perpetua contra Mubarak y el exministro del Interior Habib al Adli por la muerte de manifestantes en las protestas que obligaron a renunciar al mandatario.
Sobre todo, no le cabe en la cabeza la absolución de seis ayudantes de seguridad de Al Adli, por falta de pruebas, y de los hijos del exmandatario, por delitos de corrupción ya prescritos.
"Me ha chocado muchísimo porque no es el fallo que estábamos esperando", relató a Efe Nadia, quien, tras perder a su hijo Ahmed -de 18 años- en la revuelta del año pasado, solo desea la muerte para todos los acusados.
El desenlace del juicio se dio a conocer la semana pasada tras diez intensos meses en los que esta egipcia se dedicó a asistir a muchas de las sesiones, mientras su marido optaba por reclamar justicia en la emblemática plaza de Tahrir.
Como otros familiares de víctimas de la Revolución del 25 de Enero, los padres de Ahmed estuvieron representados en el proceso por abogados que ofrecieron sus servicios de forma gratuita, más interesados en apoyar la causa que en lucrarse.