UNA nueva página se escribe hoy con la designación de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo, mientras que Panamá América culmina ésta primera edición especial sobre las Siete Maravillas Antiguas del Mundo presentándoles al Templo de Artemisa en Éfeso, el centro de adoración más antiguo que se conoce a esta deidad.
Esta majestuosa construcción del siglo VI a de C. fue varias veces destruida y reconstruida.
Era un gran edificio recubierto de adornos metálicos y rodeado por un bosque de columnas que aún quedan en pie, de casi 20 metros de altura.
Se hizo para rendirle tributo a la diosa Artemisa, denominada Diana por los romanos, y fue considerada una de las Siete Maravillas del Mundo antiguo, tal como lo describió Antípatro de Sidón, quien elaboró la famosa lista: .."cuando vi la casa de Artemisa, allí encaramada en las nubes, dije: aparte de desde el Olimpo, el Sol nunca pareció jamás tan grande".
El templo estaba compuesto por numerosos edificios, que los arqueólogos denominaron con letras sucesivas. El edificio más antiguo e importante era el D.
Fue diseñado por el arquitecto griego Chersiphron, y construido alrededor del año 550 adC a expensas de Creso, el poderoso rey de Lidia.
Se eligió un terreno rocoso como precaución frente a terremotos, según Plinio el Viejo.
El templo se convirtió en atracción turística, visitado por mercaderes, reyes y viajeros, que pagaban tributo a Artemisa en forma de joyas y otros bienes. Su esplendor también atrajo adoradores que formaron el culto de Artemisa.
Además, era respetado como lugar de refugio, tradición que se trasladó al mito con las amazonas, que se refugiaron allí tanto de Hércules como de Dioniso. El templo de Éfeso fue destruido por un incendio provocado por Eróstrato el 21 de julio del año 356 adC. Según la historia, su único fin fue lograr fama a cualquier precio.
Los efesios, ultrajados, intentaron que su nombre nunca fuera recordado. Sin embargo, éste ha llegado a través de Estrabón.
Se dice que Alejandro Magno nació la noche en la que el templo ardía. Por ello, más tarde, ofreció a los efesios costear su reconstrucción, pero se negaron. Sin embargo, el templo fue restaurado tras su muerte, en el 323 adC.
A lo largo de los dos siglos siguientes la mayoría de los efesios se convirtieron al cristianismo y el antiguo templo perdió su interés religioso. Los cristianos derribaron los restos del edificio y reutilizaron los materiales para otras construcciones.
El lugar del templo fue redescubierto en 1869 por una expedición del Museo Británico. Aún pueden verse varias esculturas y artefactos, aunque de la séptima maravilla del mundo solo queda en pie una columna.
Busque mañana las Nuevas Maravillas del Mundo.