La decisión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) de mantener el "statu quo" actual sobre las ballenas generó controversia entre quienes apoyan la medida y los que afirman que beneficia a Japón, que continuará con la caza científica de cetáceos.
Los delegados de los cerca de 81 países que participan en la reunión de la CBI acordaron la creación de un grupo de trabajo con el fin de consensuar posiciones entre conservacionistas y cazadores.
El trabajo en consenso supone que no se someterá a votación ninguna resolución, entre las que figuran la propuesta de Japón para reabrir la caza costera de ballenas y la de Argentina, Brasil y Sudáfrica de crear un santuario en el Atlántico Sur.