La Agencia Central de Inteligencia (CIA) estableció nueva normas a fin de que los agentes puedan reclutar confidentes aunque tengan antecedentes de violencia, sin la aprobación de la sede central, dijo ayer un funcionario de inteligencia estadounidense.
Las normas, anunciadas el jueves, establecen un cambio de política institucional en la CIA y fueron adoptadas en octubre a raíz de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Desde 1995, los funcionarios tenían que pedir aprobación a la sede central de la CIA antes de utilizar una persona que hubiese abusado de los derechos humanos.
Aunque ningún pedido fue rechazado desde que se impusieron las reglas en 1995, la agencia temía que pudieran impedir trabajar con fuentes con malos antecedentes, aun cuando esas fuentes pudiesen suministrar información de utilidad, dijeron funcionarios de inteligencia. Las normas impuestas en 1995 fueron establecidas debido a los temores del Congreso por los vínculos que tenía la CIA con violadores de derechos humanos.