La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) teme que algunos países de la OEA aprovechen su grave crisis financiera para intentar debilitarla y restarle atribuciones, después de que México, Chile, Argentina y Guatemala cuestionaran su gestión.
La plana mayor de la CIDH y sus 78 trabajadores acudieron al Consejo Permanente de la OEA en una movilización sin precedentes para pedir a los Estados fondos inmediatos y un presupuesto estable a largo plazo ante una "crisis extrema" que podría obligar al despido del 40% de su personal y la suspensión de funciones clave.
Sin embargo, encontraron que países de gran peso en el sistema interamericano como México, Chile y Argentina cuestionaron su imparcialidad, transparencia y eficacia, propusieron un "debate profundo" sobre su funcionamiento y hasta llamaron a preguntarse si la falta de fondos no responde a la desconfianza de los Estados.