Hoy, dos mil años después de su nacimiento, los cristianos se unen para festejar este día con la entrega de regalos, como símbolo de compartir y dar amor, y se reúnen en familia con una gran cena.
Y es ese momento en familia cuando aprovechamos para probar todo platillo que se presente ante nuestros ojos.
Muchas veces nos excedemos hasta llegar a hacernos daño y, lo que es peor, afectamos nuestro organismo porque mezclamos alimentos que pese a darnos placer, luego producen efectos negativos.
Pero estos excesos pueden evitarse si no damos rienda suelta al consumo de cuanto nos ofrecen.
Esto no representa que perderemos los deleites de esta fiesta, sino nos permitirá disfrutar y mantenernos saludables.
Entonces, una palabra salta: Moderación.
La nutricionista Mayté Batista resume en cuatro palabras clave nuestro accionar.
Se refiere a cantidad, calidad, variedad y moderación, que si se siguen, ahorran muchos problemas.
Para Batista los panameños tienden a poner en la mesa muchos carbohidratos.
Cita como un típico ejemplo que ingieren al mismo tiempo el tamal, arroz, pan, ensalada de papas, pocas frutas, pocas nueces y mucho vino, el cual contiene azúcar y una cantidad excesiva de dulces.
Al respecto sugirió aumentar el consumo de frutas y nueces y disminuir los carbohidratos, es decir, elegir un carbohidrato y disminuir la ingesta de vinos.
Sobre los dulces recomienda cambiarlos por uno más nutritivo o frutas.
Otros consejos saludables los relacionada con las carnes. Debemos preferir carne blanca, como pollo y pavo, y además, quitarle la piel, en fin eliminar los alimentos altos en calorías, afirma.
La nutricionista mencionó que aquellas personas que eliminan una o dos comidas, por ejemplo desayuno y almuerzo , y en la cena comen en exceso, no están haciendo lo indicado.
Aclaró que la idea no es dejar de comer, sino con moderación.
Esto significa que podemos comer una fruta o ensalada antes de la cena y así disminuiremos la ingesta de la noche, sostiene.
La práctica de eliminar una o dos comidas es dañina, porque al final terminamos ingiriendo más calorías de las necesarias, aseguró.
Otra de las situaciones muy comunes es que visitamos a los familiares en Nochebuena o el día de Navidad y en cada casa también comemos. Esto puede evitarse si colocamos en los platos pequeñas raciones de alimentos.
Comer con moderación y medir las cantidades no significa privarnos de lo que más nos gusta.
Representa ajustarnos a un menú que contenga las proteínas, vitaminas y calorías apropiadas.
Batista propone uno. El menú tiene elementos que se consumen en Navidad.
Es tan beneficioso que reduce a más de la mitad las calorías del tradicional.
El menú bajo en calorías de la nutricionista incluye una ración de pavo, nueces, tamal de pollo asado, una manzana, 12 uvas y una copa de vino.
Medite qué comerá en la cena de Navidad, un menú de 2,152 calorías o uno de 1,018. Usted decide.
Los componentes de las uvas varían según la especie de la que se trate, pero en general son muy abundantes en hidratos de carbono y deficientes en lípidos y proteínas.
Las vitaminas que destacan por su gran presencia son la A y el ácido fólico y en proporción mínima B1, B2, B3, B6 y vitamina C.
Contiene algunos minerales como calcio, cobre, magnesio, hierro, manganeso, el hierro y en una cantidad insignificante, el sodio.
Una diferencia entre las negras frente a las blancas es su superioridad en potasio. Otra diferencia es la cantidad de calorías: por cada 100 gramos, la blanca tiene 75 calorías y la negra 110. También se diferencian por la cantidad de agua.
Ayudan a prevenir enfermedades cardíacas ya que bajan el colesterol "malo" LDL. Esto se debe a sus grasas insaturadas, especialmente al ácido linoleico.
Son muy energéticas y ricas en proteínas, vitaminas, minerales y fibras.
Previenen los coágulos, relajan los vasos sanguíneos y reducen la tensión arterial.