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La historia de un balsero, 65 horas con la muerte

Al cumplirse 10 años de la llamada "Crisis de los Balseros", un cubano que llegó en una balsa a las costas de Florida cuenta su historia.


Roberto Morales es tal vez el único de los más de 30,000 balseros cubanos que han llegado a las costas de Florida que tiene fotos de esa aventura de hace más de 10 años.
Además de azúcar y agua que traían en su improvisada balsa, Morales y sus otros cuatro compañeros se cuidaron de traer también una pequeña cámara rusa para inmortalizar una odisea que duró 65 horas antes que fueran rescatados por la Guardia Costera a unas 32 millas de Cayo Maratón (Florida).
Morales, de 31 años, tiene ahora la nacionalidad estadounidense y ejerce de cartero del Servicio de Correos de Estados Unidos. Muchos de los vecinos de la zona del Doral, en el noroeste de Miami, donde suele repartir la correspondencia cada día, ignoran su odisea.
Morales está bien organizado para contar su historia, ha escrito un libro ("65 Horas con la Muerte") y tiene, además, un sitio en internet (www.65horas.com) para promocionar la publicación.
Del 19 de agosto al 23 de septiembre de 1994, la Guardia Costera estadounidense interceptó a 30,224 balseros cubanos que fueron llevados temporalmente a la base naval estadounidense de Guantánamo, en Cuba.
El inesperado éxodo comenzó cuando el presidente cubano, Fidel Castro, anunció el 5 de agosto de 1994 que no se pondrían obstáculos a los descontentos que quisieran hacerse a la mar mientras Washington no cambiase su política inmigratoria de acoger a los cubanos que llegasen por vía marítima de forma ilegal.
Temeroso de un nuevo éxodo como el del Mariel, de 1980, el Gobierno del presidente Bill Clinton se vio forzado a llegar a un acuerdo con Cuba para comprometerse a repatriar a los que se interceptasen en el mar, y La Habana a aceptar la salida ordenada de 20,000 cubanos al año, por medio de una lotería de visas.
Roberto y sus cuatro compañeros tuvieron la suerte de haber salido de la isla antes de ese acuerdo, el 24 de mayo de 1993. Por lo tanto, aunque fueron interceptados en el mar, pudieron quedarse en suelo norteamericano, a las dos semanas tener permiso de trabajo y al año la residencia permanente.
Escogieron una noche sin luna y la popularidad de la telenovela brasileña "Vale Todo", a sabiendas de que los guardias costeros estarían a las 10:00 p.m. frente al televisor y no vigilando la playa.
Su balsa fue hecha con madera usada y neumáticos de automóviles. Llevaba dos velas para aprovechar el viento, cuando se podía, aunque tuvieron que remar mucho.
Un fuerte viento los impulsó hacia el oeste, con tan mala suerte que los llevó casi a unas seis millas frente al Malecón de La Habana.
"Fuimos a dar a la boca del lobo, podíamos ver, cuando las olas bajaban, la silueta de los edificios de La Habana", narró.
Finalmente pudieron alejarse de la isla y al día siguiente se toparon en alta mar con un crucero que aparentemente navegaba hacia México.
El barco se paró a unos 300 metros de la balsa y a pesar de que uno del grupo argumentaba que debían subir abordo, el resto decidió seguir por temor a ser mandados de vuelta a Cuba, ya que el crucero no llevaba bandera de EU.
A las 65 horas de la travesía los divisó el piloto argentino Guillermo Lares desde una avioneta de la organización "Hermanos al Rescate", con sede en Miami y que se dedicaba a buscar balseros en peligro en el estrecho de la Florida.
Lares les lanzó una botella de plástico, donde venía un pequeño envase con Coca Cola y un mensaje: "Bienvenido a la tierra de la libertad. La Guardia Costera viene en camino, Dios está con ustedes. Hermanos al Rescate".
Un buque de la Guardia Costera los rescató y mientras les practicaban un examen médico a bordo, escucharon ráfagas de ametralladora M-60. Habían hundido la balsa para que no representara un peligro para la navegación. Ahora, en Miami, está casado con una nicaragüense y tiene dos hijos.


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162843
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América