La exposición de noche a la luz es el segundo factor que más determina el desarrollo del cáncer de mama, después de la ordenación genética, reveló un estudio de la Universidad de Haifa, Israel.
Las mujeres que viven en calles con una potente iluminación exterior nocturna tienen un 37% más de posibilidades de generar este tipo de cáncer que quienes residen en zonas más oscuras.
En las áreas con gran cantidad de luz exterior durante la madrugada, el riesgo de desarrollar tumores malignos de pecho es aún un 27% superior.
Los autores del estudio, que acaba de ser publicado en la revista "Chronobiology International", recomiendan, cerrar las persianas al acostarse, usar antifaces si no se puede ensombrecer el cuarto y rebajar la potencia de la luz en los ambientes de trabajo tras el amanecer.
Expertos señalan que los resultados de este estudio son preocupantes.