En Panamá la Ley 13 del 24 de enero de 2008 ya tiene su Reglamento, ahora los fumadores sólo pueden fumar en la calle o en cualquier otro lugar donde no haya concurrencia de personas, o en áreas de uso privado que no afecten a terceros.
La nueva norma panameña prohíbe fumar en lugares cerrados de acceso público y privado, tales como: cines, teatros y museos, cafeterías, centros de expendio de alimentos y similares, bares, bodegas y cantinas, entre otros lugares de diversión o entretenimiento.
La medida cumple con lo acordado en mayo de 2003, los 192 estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobaron la "Convención Marco sobre el Control de Tabaco" (CMCT), que impone severas restricciones al acto de fumar.
El panorama de Panamá se registra a nivel mundial, ya que hay varios países del mundo con serias medidas restrictivas, Panamá América realizó un recorrido virtual por las leyes otros países para conocer cómo están en cuanto a la prohibición del tabaco.
Argentina.
Desde hace 40 años, las multinacionales tabaqueras tienen la última palabra en las normativas sobre control del tabaco. Es un país con grandes intereses económicos en el cultivo de esta sustancia y con un uso que, en el año 2000, abarcó a un 40.4% de los adultos y un 30.2% de los jóvenes.
No obstante, desde el 1 de octubre de 2006 no están permitidos los pitillos en los lugares públicos cerrados de Buenos Aires, excepto en los locales de más de 100 metros cuadrados que habiliten zonas de fumadores físicamente separadas. Desde enero de 2007, tampoco está permitida la publicidad de tabaco en los espacios públicos.
Brasil.
El gobierno brasileño propondrá al Congreso aumentar drásticamente las restricciones a los fumadores, así como aumentar los impuestos que inciden sobre cigarrillos y otros productos derivados del tabaco, según ha anunciado el ministro de Salud, José Gomes Temporao.
El segundo productor mundial de tabaco, con unas 658,251 toneladas anuales, también presentó ante la oficina de las Naciones Unidas en Nueva York (EE.UU.) los instrumentos necesarios para ratificar el Convenio Marco, para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estados Unidos.
En julio de 1998 California se convertía en el primer estado libre de humo y ahora tiene una de las legislaciones antitabaco más estrictas y costosas del mundo, que impide fumar hasta en las prisiones. Está prohibido fumar en restaurantes, bares, sitios cerrados y, en general, en el interior de los locales. Tampoco está permitido en las playas y en la calle los fumadores pueden encenderse un cigarrillo sólo si se encuentran, como mínimo, a seis metros de distancia de un cualquier edificio público.
Desde enero de 2005, está vetado el consumo en los parques de San Francisco. Además, California es el primer estado de EE.UU. en declarar que el humo ambiental del tabaco es un agente tóxico del aire.
En Nueva York está prohibido fumar en los bares, clubes y restaurantes desde marzo de 2003. Y el impuesto sobre los cigarrillos ha aumentado notablemente. Todas estas iniciativas han influido en el consumo entre adultos, que ha disminuido un 11% entre 2002 y 2003, según 'European Network for Smoking Prevention'.
Junto con California y Nueva York, Delaware, Connecticut, Maine, Massachusetts y Rhode Island, entre otros, también son estados "sin humos".
En Washington y otros lugares de EE.UU. se está intentando bloquear el consumo en la calle. Y la prohibición del consumo en coches en los que viajan menores de edad es una iniciativa que está ganando popularidad.
México.
El Senado y el Gobierno de la capital de este país, han aprobado sendas leyes que prohíben fumar en lugares públicos cerrados, como restaurantes y oficinas, aunque con algunos matices. Además, endurecen las multas y los castigos, que pueden suponer la cárcel en algunos casos.
Puerto Rico.
A partir de marzo de 2007 no se podrán encender pitillos en establecimientos de comida, bares, licorerías, casinos, comercios, guarderías, asilos ni en los lugares de trabajo con más de un empleado.
Pekín.
El 1 de mayo de 2008 puso en vigor la nueva normativa que prohíbe el tabaco en buena parte de los establecimientos públicos de la capital olímpica, una ley que tuvo que ser suavizada por las protestas de los propietarios de hoteles.