Los ministros de Exteriores de la OTAN aceptaron ayer la petición de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, de restablecer las relaciones plenas con Rusia, suspendidas desde el pasado mes de agosto por la guerra de Georgia.
El consejo informal de ministros de Exteriores, el primero al que acudió Clinton, se alargó más de lo previsto debido a la oposición inicial de Lituania, que consideraba que era pronto para volver a tender puentes con Rusia.
Pero finalmente pesó más la conveniencia de elevar la colaboración de Moscú sobre Afganistán e Irán, y una vez obtenida la unanimidad necesaria, los ministros acordaron que antes del verano se celebrará un Consejo OTAN-Rusia a nivel ministerial.
La secretaria de Estado estadounidense, que hoy se reunirá en Ginebra con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, envió un mensaje de tranquilidad a los países aliados más reacios a recuperar el diálogo, tanto a las naciones del este de Europa como a Ucrania y Georgia, con las que se celebraron después sendos consejos.
"Estamos muy al tanto de las preocupaciones específicas de una serie de países en el este de Europa, pero Estados Unidos no reconocerá que ninguna nación tiene una esfera de influencia sobre otras", dijo Clinton, parafraseando al vicepresidente estadounidense, Joe Biden, en la conferencia de Seguridad de Múnich.
A Ucrania y Georgia, a las que hasta ahora se ha negado el acceso al llamado "Plan de acción para la adhesión" a la organización, en parte por la fuerte oposición de Rusia a esa posibilidad, les aseguró que "Estados Unidos está comprometido a que estas naciones sigan su camino hacia la OTAN".
Añadió además que su país tiene un "fuerte compromiso" para que estas repúblicas caucásicas "no sean el objeto de la intimidación o agresión de Rusia".
Durante su intervención a puerta cerrada, la secretaria de Estado abogó por un "nuevo comienzo" en las relaciones entre la OTAN y Rusia, y pidió al resto de los aliados "realismo" para superar las diferencias.
A juicio de Clinton, no debe interpretarse la eventual recuperación de las reuniones formales y regulares del Consejo OTAN-Rusia como una "recompensa o concesión" a Moscú.
Al contrario, invitó a observar los "potenciales beneficios" de colaborar con Rusia en problemas como la piratería, el terrorismo y, sobre todo, el conflicto en Afganistán y la proliferación nuclear en Irán.
Para la OTAN es muy importante contar con la autorización de Rusia para pasar por su territorio y hacer llegar material para la Misión Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) que tiene desplegada la organización en el país asiático.