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La tierra olvidada de Darfur

La tragedia de los refugiados no llegará a su fin, hasta que la comunidad internacional no intervenga.


EN EL centro del continente africano hay una tierra sin futuro, agobiaba por el sufrimiento. Las guerras civiles y la interminable fila de refugiados va hacia donde se pone el sol, huyendo a las masacres tribales.
Ese es Darfur, una zona que se ha convertido en territorio de un genocidio diario, que a nadie, ni a la comunidad internacional, importa.
Sudán es uno de los países olvidados del Continente Negro. Igual que Somalia, Eritrea, Sierra Leona, Ruanda y la República Democrática del Congo, viven un baño de sangre que no termina.
Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), bajo el liderazgo del surcoreano Ban Ki-moon, llegó la hora de frenar este desastre humanitario.
En la octava Cumbre Africana, realizada en Adis Abeba, Etiopía, las 53 naciones del Continente Negro condenaron a los líderes de Sudán por la crisis humanitaria de Darfur.
Ban intervino en la cumbre para pedir al Gobierno de Jartum y a las demás naciones de la región para lograr un acuerdo definitivo que frene la matanza de refugiados.
En una reunión con el mandatario sudanés Omar Al-Bashir, Ban urgió al presidente, y a todas las partes, "a cesar las hostilidades, como base esencial para un proceso de paz exitoso".
Según un análisis de la BBC de Londres, el conflicto en Darfur se inició en 2003, cuando un grupo rebelde comenzó a atacar blancos oficiales, argumentando que la región estaba siendo ignorada por el gobierno central.
Los rebeldes dicen que el Gobierno oprime a los africanos negros en favor de los árabes.
Las milicias árabes respondieron con la intención de poner fin al levantamiento.
El Gobierno niega las acusaciones de los rebeldes, quienes afirman que éste apoya a las milicias árabes.
En los últimos cuatro años, el conflicto ha cobrado la vida de al menos unas 200, 000 personas.
La ONU busca la entrada de 22, 000 soldados para que permitan el ingreso de sus misiones de paz.
Al-Bashir acordó, en principio, reemplazar a las actuales tropas de la Unión Africana por una fuerza conjunta de la ONU y los efectivos regionales.
El Gobierno de Sudán se defiende de las acusaciones de violaciones a los derechos humanos en Darfur y sostiene que no tiene ningún vínculo con las milicias que luchan contra los rebeldes.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), solicitó a la comunidad de donantes, fondos por 19.7 millones de dólares para continuar durante 2007 sus operaciones de asistencia y protección a los dos millones de desplazados por la violencia en la región sudanesa de Darfur.
Los recursos se utilizarían también para atender las necesidades básicas de unos 20, 000 personas en Chad que se han refugiado en los campamentos de desplazados de Darfur, huyendo de la falta de seguridad en la zona fronteriza entre su país y Sudán.
El ACNUR explicó que, pese al Acuerdo de Paz para Darfur, firmado en mayo de 2006, el entorno de seguridad continúa siendo extremadamente volátil, con enfrentamientos constantes entre las fuerzas del Gobierno y los rebeldes que se oponen al cese de hostilidades.
Además, la población sufre ataques frecuentes de las milicias progubernamentales.
La portavoz en Ginebra del organismo de la ONU, Jennifer Pagonis, indicó que ante este escenario no hay perspectivas de que los desplazados vuelvan a sus hogares.
Recalcó que de los dos millones de personas que han abandonado sus poblados, 250, 000 se desplazaron en los últimos seis meses.
"La región se encuentra en un estado de emergencia continuó", sostuvo Pagonis.
Asimismo, recordó que los trabajadores humanitarios se han convertido en objetivos de ataques organizados y subrayó que en los últimos meses, doce de ellos han sido asesinados en Darfur, además de que han sido asaltados en diversas ocasiones los centros de operaciones de los organismos humanitarios.
La tragedia de Darfur continuará siendo un lastre para el mundo, siempre y cuando las grandes potencias y el resto de la comunidad internacional no decidan intervenir.
Quizás, la mala suerte de los refugiados sudaneses es que en esa tierra, olvidada por Dios, no hay intereses económicos porqué luchar o petróleo por consumir.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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