Ante representantes de todas las fuerzas políticas, Hadi hizo un llamamiento a la unidad de los yemeníes y advirtió de que "el caos es una probable alternativa para el país" si fracasa este proceso de transición.
Un atentado con coche bomba que causó poco después una veintena de muertos en el sureste de Yemen, apuntaló estos temores en un país castigado por un año de división política y el repunte de los ataques de la red terrorista Al Qaeda.
"La estabilidad depende de la cohesión social. Las elecciones otorgaron a los yemeníes esperanza y a las fuerzas políticas responsabilidad para superar el pasado", subrayó Hadi, que ocupaba el cargo de vicepresidente desde 1994.
En el acto de juramento, al que asistió el enviado especial de la ONU para Yemen, Yamal Benomar, el presidente aseguró que "este momento marca un hito en Yemen al completar el proceso democrático y mostrar al mundo que el país puede superar los problemas".
El nuevo jefe del Estado yemení, único candidato a los comicios que se celebraron el pasado martes, fue elegido por el 99,8 por ciento de los votantes.