EL SORPRESIVO anuncio de la cesión de poderes que realizó el líder cubano Fidel Castro hacia su hermano Raúl, ha causado un sinnúmero de especulaciones sobre el hecho y del destino del régimen socialista en la mayor isla de las Antillas.
Analistas políticos europeos y latinoamericanos consideran la extraña semejanza de la repentina sucesión de Fidel con hechos ocurridos en la antigua Unión Soviética o en la China Popular, cuando fallecían o desaparecían de repente los líderes del Politburó.
En aquellos tiempos que marcaron la historia mundial, se tardaban días y hasta semanas para anunciar el deceso de un gobernante, para permitir un espacio de tiempo en los cambios de la estructuras políticas del sistema socialista, o "dictadura de proletariado".
Hay dos casos clásicos que vale la pena mencionar: La muerte de Francisco Franco en 1975 y la desaparición de José Stalin en 1953.
La muerte de estos caudillos se tramó bajo el velo de la duda y el secretismo hermético de los regímenes que ellos ayudaron a fundar. Ahora, en el caso de Fidel Castro, habrá que ver si esto vuelve a ocurrir nuevamente.
Según destaca el periodista Ángel Tomás González del diario El Mundo de España, hay un hecho importante que puede advertir que la "nomenclatura" (que es el círculo de las más prominentes figuras del Gobierno cubano) ya preparaba el reemplazo de Fidel Castro.
Una nota del Quinto Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), publicada el pasado 1 de junio de 2006, aclaraba que "únicamente el Partido Comunista" es el heredero del liderazgo de Fidel Castro.
"La sospecha de que se estaba tramando un cercano escenario de sucesión se hizo más visible, cuando en el Comité Central se dieron conocer los nombres de las 12 figuras que integran el Secretariado", dice González.
Los 12 miembros del Secretariado, además de los dirigentes "históricos" como Fidel Castro y su hermano Raúl, son mayoritariamente representantes de la tercera generación post revolucionaria, con una edad que oscila entre los 40 y 60 años, y que han transitado del trabajo en "la base hacia instancias superiores de dirección".
El Secretariado quedó integrado al final por José Ramón Machado Ventura, Esteban Lazo, Jorge Luis Sierra, Abelardo Álvarez, María del Carmen Concepción, Mercedes López, Lina Pedraza, Víctor Gaute, Roberto López, Fernando Remírez de Estenoz. De estos, puede salir el futuro liderazgo cubano, si Fidel o Raúl Castro dejan el timón del barco.
Por otro lado, se encuentra lo revelado por el embajador de Chile en Cuba, Jaime Tohá a la agencia de noticias EFE.
A juicio del diplomático chileno (que es un connotado socialista), la entrega de cargos a Raúl Castro y a un grupo de dirigentes del gobierno y del Partido Comunista, "da cuenta de una intención de mezclar a viejos revolucionarios con dirigentes jóvenes".
Tohá destacó especialmente a Carlos Lage, de 55 años, vicepresidente del Consejo de Estado, y el canciller Felipe Pérez Roque, de 41, que corresponden "a la nueva generación de dirigentes emergentes del aparato estatal cubano".
También hay otros nombres claves dentro del Comité Central que pueden ser potenciales sucesores como Ricardo Alarcón (presidente del Parlamento cubano), Pedro Miret Prieto (Vicepresidente del Consejo de Ministros) y José Ramón Balaguer (Jefe de Relaciones Internacionales del Consejo de Estado).
Se comenta también en los círculos allegados al líder caribeño que Fidel Castro desearía no abandonar el Gobierno de forma inmediata, sino gradualmente, mientras exista la Administración del presidente norteamericano George W. Bush, abierto enemigo de La Habana.
Otra hipótesis que se baraja recalca que Fidel necesita tener más manos libres en asuntos interinos para participar, de lleno, en la nueva configuración política de América Latina.
La aparición de nuevos dirigentes socialistas como Evo Morales en Bolivia y Hugo Chávez en Venezuela, puede considerarse para Castro una especie de "relevo", para continuar la expansión de la revolución socialista en el hemisferio occidental.
Entretanto, el periodista Mauricio Vicent del diario El País afirmó que los hechos en Cuba dependen de la situación económica y social.
"Castro favoreció un relevo centrado en la cuarta generación, integrada por líderes estudiantiles y cuadros de la Unión de Jóvenes Comunistas, menores de 40 años, con quienes compartió en los últimos años, en una especie de gobierno paralelo", recalcó.
Más escéptico es el líder disidente del Proyecto Varela, Oswaldo Payá, quien dice que en nada beneficiaría extender la vida del sistema comunista cubano, sin cambios verdaderos, lo cual demostraría que no hay una clara sucesión política después de Fidel.
En el otro lado, están los Estados Unidos y el futuro de la disidencia cubana.
Habrá que ver qué hará el Gobierno norteamericano. Si éste persiste en su actual política e incrementa la presión contra Raúl Castro y veta a cualquier sucesor que no promueva una transición democrática a corto plazo, esto podría condicionar la ascensión de las nuevas autoridades.
Mientras, todavía falta ver el papel del Ejército en todo este asunto. Son muchos los que creen que los militares cubanos poseen considerable poder económico y político y que jamás permitirían la "entrega" a Estados Unidos.
Un diplomático cubano, consultado por la BBC de Londres meses atrás, alertó que a Washington le conviene la misma existencia del "bloqueo" económico a Cuba, pues esto permitió el desarrollo comercial e industrial del sur de la Florida.
El diplomático cubano, que pidió reserva de su nombre, recalcó que cuando en 1959 triunfa la revolución, muchos negocios y empresas que estaban en la isla se mudaron a la península y Miami comenzó a convertirse en la "Nueva Habana", recibiendo exiliados y refugiados.
Si la Cuba "post Fidel" se abre al mercado capitalista gradualmente, sería un duro golpe para la economía de Florida y de Estados Unidos. Por ejemplo, los norteamericanos se encontrarían en desventaja en el terreno, pues debido al bloqueo instaurado en 1960, ya hay empresas españolas, canadienses y europeas instaladas en la isla.
"Todo el sector turístico, los bancos, grandes industrias y algunos negocios son operados por españoles y canadienses", decía el diplomático.
Entretanto, si Cuba aceptara la transición democrática que promueve Washington, ¿qué pasaría con la polémica ley de Ajuste Cubano de 1967 y que brinda refugio a los exiliados que huyen de la isla por culpa del régimen castrista?
Tampoco se sabe qué pasará con los cuatro millones de cubano-americanos en la Florida. De seguro, algunos volverán a Cuba, pero la verdad es que existe otra realidad en la isla.
Los políticos disidentes en Cuba, que luchan de frente contra Fidel y Raúl Castro, tienen más oportunidades de acceder al poder que los dirigentes del exilio cubano, que viven en Florida, destacaba el diplomático cubano entrevistado por la prensa británica.
El senador republicano de origen cubano, Mel Martínez, afirmó que Fidel Castro puede estar muerto o muy enfermo, al referirse al traspaso a su hermano Raúl de los poderes políticos en la isla caribeña.
Martínez comparó la situación de Cuba con la que se vivió en España con la muerte del general Francisco Franco en 1975, cuando hubo varios días de incertidumbre respecto a la salud del ex dictador.
La vida después de Fidel
El Partido Comunista Cubano eligió un selecto grupo de doce personas para suceder al Comandante.