El sacerdote Domingo Escobar sostiene que la Iglesia católica considera la eutanasia como inmoral y reñida con las enseñanzas de la fe cristiana.
Escobar sostiene que ni los familiares ni los enfermos pueden disponer de la vida, ya que ésta es un regalo dado por Dios y sólo él la puede quitar.
Tradicionalmente la eutanasia ha sido una forma de acortar la vida de aquellos que sufren, pero el sufrimiento esta íntimamente ligado con la fe cristiana.
Alegó que este es un mecanismo para acercarse al padecimiento de Jesús y puede ser visto como instrumento para la redención de una persona.
A sí mismo estimó que muchas personas en la fase terminal de una enfermedad han logrado recuperarse y superar su enfermedad.
"La eutanasia sólo se puede sostener sobre la base de una concepción anticristiana de la vida", dijo.
Sin embargo, detalló que la Iglesia también cuestiona la distanasia, que es la extensión de la vida de una persona por métodos artificiales.
La distanasia es un término que se refiere a la reanimación, a través del uso de nuevas técnicas terapéuticas.
"Esta es una actitud censurable, ya que ante una muerte inevitable a pesar de los medios utilizados, se puede lícitamente renunciar a los tratamientos que solamente lograrían la penosa prolongación de la vida", sostuvo.
Acotó que cuando se llega a comprobar que se trata de una muerte clínica o irreversible de la corteza cerebral, no tiene sentido mantener la vida puramente vegetativa.