El Gobierno argentino lanzará un megaplan para garantizar la seguridad ciudadana, amenazada por bandas violentas sospechosas de actuar a la sombra de la corrupción policial, tras agrietarse el romance con una sociedad que vive con miedo y se manifestó en una multitudinaria protesta.
La primera medida fue desplegar este fin de semana a unos 1,300 policías que cumplían tareas administrativas, para que patrullen las calles de la peligrosa periferia de Buenos Aires.
Pero Felipe Solá, el gobernador peronista de la provincia bonaerense, la más poblada con 14 millones de seres, en su mayoría sumergidos en la pobreza y el desempleo, dijo ayer que precisa incrementar la plantilla en 3,000 policías.
La marcha del pasado jueves integrada en su mayoría por gente de la clase media marcó un punto de inflexión en la relación con el Gobierno, así como se abrió un nuevo capítulo con el secuestro y muerte de Axel Blumberg, de 23 años, detonante de la manifestación.
Axel Blumberg -cuyo padre Juan Carlos lideró el mitin- víctima de un secuestro extorsivo, fue asesinado a sangre fría el 24 de marzo pasado.