Una nueva guía para el diagnóstico del mal de Alzheimer, la primera en casi 30 años, establece etapas previas que, al ser detectadas permitirían una atención más precoz que la actual frente a la pérdida de memoria.
Las modificaciones reflejan un punto de vista moderno de que el alzhéimer es todo un abanico de degeneraciones mentales, con daños que pueden comenzar muchos años antes de la aparición de los síntomas.
La guía tiene tres fases: cambios precoces en el cerebro, deterioro cognitivo leve y alzhéimer declarado.
Sin embargo, el nuevo concepto no recomienda a los médicos que cambien la forma como evalúan y tratan a sus pacientes.
Existe gran optimismo en torno a los estudios del cerebro con escáner y las pruebas de fluido espinal para la detección de los primeros síntomas de alzhéimer.
Marilyn Albert, investigadora de la Universidad Johns Hopkins y que encabezó el panel de deterioro cognitivo leve, describió esta categoría como “personas con síntomas progresivos leves, cambios en la capacidad mental” que no llegan a demencia total.
¿Cómo pueden los médicos determinar la situación en el paciente?
Primero, ellos intentan determinar la rapidez del progreso de los síntomas y efectúan pruebas para descartar una causa evidente como por ejemplo un derrame cerebral o la utilización de un medicamento de nueva generación.
Si los síntomas son graduales y progresivos, tal vez se le diagnostique un deterioro cognitivo leve debido al mal de Alzheimer.
Pero no tendrán la seguridad en su diagnóstico sin el desarrollo ni la investigación veloz de pruebas adicionales como las del biomarcador experimental y las imágenes de escáner, dijo Marilyn Albert.