El Ejército estadounidense lanzó ayer operaciones de gran envergadura contra rebeldes chiítas en Bagdad y sunitas en Faluja, un día después de que decenas de personas murieran en sangrientos enfrentamientos entre fuerzas de la coalición y partidarios del líder chiíta Moqtada Sadr, contra quien pesa una orden de detención.
El portavoz de la coalición Dan Senor anunció que se había dictado una orden de detención contra el joven Imán en relación con el asesinato de un religioso rival.
Para intentar reprimir la revuelta fomentada por el dirigente, las fuerzas norteamericanas hicieron intervenir dos helicópteros Apache en Bagdad.
En Faluja, cientos de soldados de Estados Unidos cercaron la ciudad bajo "toque de queda", donde llevan a cabo una "gran y agresiva operación bélica" que buscará "casa por casa" a los asesinos de cuatro civiles norteamericanos.
"Nuestro objetivo está muy claro. Queremos coger a los hombres que buscamos. No queremos ir y disparar al azar", declaró a los periodistas el teniente James Vanzant de los Marines.
Vanzant aludía a los insurgentes que el pasado miércoles asesinaron a cuatro civiles estadounidenses, cuyos cadáveres calcinados fueron arrastrados por las calles de la ciudad.
Por otra parte, el el barrio de Shula, la insurección proseguía y los milicianos volvieron a abrir fuego contra las fuerzas estadounidenses que intentaban eliminar las barricadas que bloqueaban las carreteras, constató un periodista de la AFP.
Los tiroteos empezaron cuando cuatro vehículos Humvee, un tanque y tropas de infantería empezaron a despejar la calzada de los troncos, piedras y otros objetos destinados a impedir el avance de la coalición en ese barrio de la capital.
Al menos ocho personas resultaron heridas en los enfrentamientos en ese barrio, durante los que intervinieron dos helicópteros Apache norteamericanos, informaron fuentes médicas.
Ayer, helicópteros estadounidenses atacaron objetivos en Bagdad en una confrontación cada vez más intensa con los radicales chiítas que se resisten a los planes estadounidenses para el Irak de posguerra.
Los soldados utilizaron altavoces para anunciar un toque de queda nocturno y sellaron carreteras en torno a la problemática ciudad al oeste de Bagdad. En esa ciudad, las milicias de adolescentes armados con pistolas y cuchillos aún dominaban las calles cuando terminaron los enfrentamientos contra helicópteros artillados y tanques estadounidenses.
Aún así, el presidente de Estados Unidos George W. Bush, afirmó ayer que la devolución de soberanía en Irak sigue estando prevista para el 30 de junio y justificó la decisión de detener a Sadr. "Nuestra intención es asegurarnos de que el plazo continúa siendo el mismo", afirmó Bush durante su visita a Carolina del Norte.