L as armas ilegales están acabando con los latinoamericanos, principalmente con los jóvenes, quienes por dinero, son presa fácil del crimen organizado y del narcotráfico.
En manos de los delincuentes se puede hallar desde lanzacohetes RPG-7, ametralladoras pesadas y fusiles Kaláshnikov, todos de origen ruso.
Los recientes juicios contra dos de los más conocidos traficantes de armas, el ruso Viktor Bout -alias El Mercader de la Muerte- en Tailandia (pendiente de extradición a EE. UU.) y el sirio Monser al Kassar (condenado en febrero a 30 años de prisión en Nueva York), han revelado lo sencillo que es meter armas ilegalmente en América Latina.
Para detener a Bout y Al Kassar, la agencia antidrogas estadunidense (DEA) alegó que ambos intentaron vender lanzamisiles portátiles tierra-aire rusos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La ruta prevista para ambas operaciones era similar: las armas partían desde Rumania o Bulgaria y entraban por Nicaragua.
Según la DEA, desde el país centroamericano se iban a arrojar con paracaídas sobre territorio colombiano.
Orígenes.
Según Roberto Orozco, el tráfico ilegal de armas que se da en la actualidad tiene muchos orígenes. Como las armas se mueven, principalmente, con las células de narcotraficantes, estas tienen una dirección fundamentalmente de sur a norte.
Es decir, pueden salir de Colombia, Panamá, Costa Rica y Nicaragua hacia México, donde ya no podemos hablar de un accionar de los carteles de la droga mexicanos en materia de seguridad ciudadana, sino en materia de seguridad nacional, pues la capacidad logística y de armamento de estas células han puesto en jaque a las capacidades de los estados mexicanos para hacerle frente y, peor aún, han desarrollado un conflicto armado de gran envergadura que sobrepasa las capacidades institucionales de las policías estatales.
Rutas.
Los puertos nicaragüenses están entre los mayores coladeros de armas en la región, según fuentes de Defensa de EE. UU. “En especial el puerto de Corinto”, apunta Orozco. “Es el único de aguas profundas y está controlado por el Ejército y la Policía, que se hace la vista gorda. No hay estadísticas fiables sobre la cantidad de barcos que atracan allí, pero no hay que pensar en 20 ó 30, con dos o tres bien cargados es suficiente para abastecer al mercado de miles de armas”, manifiesta.
Por otro lado, el puerto y la frontera entre los países andinos y Brasil, el Golfo de Urabá, que une Colombia y Panamá, el triple límite entre Paraguay, Brasil y Argentina -zona donde Hizbulá tiene una fuerte influencia-, son algunos de los principales puntos de contrabando en la región.
Para Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia en Bogotá, el mayor peligro lo constituirá la fábrica venezolana, bajo licencia, de armas y municiones rusas, porque ofrecerá a las narcoguerrillas una fuente ilimitada de municiones dentro del continente.
Consecuencias.
Roberto Orozco, precisa que las consecuencias son nefastas porque la taza de homicidios por cada 100 mil habitantes tiene una tendencia creciente en todos los países centroamericanos.
Hay más personas con lesiones de por vida producto de armas de fuego, habla de los mutilados por las mismas.
El impacto económico es grave puesto que las armas están matando a la población más joven y económicamente activa.
El rango de edades de los muertos producto de la violencia armada oscila entre los 14 y 45 años. Las víctimas son en un 60% hombres.
Hay un impacto social inmediato: Cada vez más son las familias que quedan sin un padre o una madre, niños huérfanos y desamparados.