Hace unos meses, el diario británico The Times se lanzó a la búsqueda de las 25 leyes más absurdas: bueno, la clásica prohibición de llamar Napoleón a un cerdo si estás en Francia, la evidente ilegalidad si uno muere en el Parlamento británico, o el típico permiso firmado por el marido que necesitan las mujeres en Vermont (Estados Unidos) para usar dentadura postiza.
Un mes después, es nuevamente este diario quien ha vuelto a rebuscar en los archivos judiciales para publicar los pleitos más absurdos de los últimos años.
De China, Brasil o Rusia llegan demandas estrambóticas y curiosas, algunas de las cuales invitan a la carcajada.
Entre las 10 demandas más absurdas o insólitas encontramos que para el 2001, Cathy McGowan, de 26 años, ganó un concurso en un programa de radio por contestar correctamente a una pregunta. Demandó a la emisora porque el premio era un Renault Clio pero, cuando fue a recogerlo, le entregaron un coche de juguete.
En el 2004, encontramos que Timothy Dumouchel, de Fond du Lac, Wisconsin (Estados Unidos), demandó a una compañía televisiva por haber hecho engordar a su esposa y transformar a sus hijos en "vagos zapperos". "Creo que la razón por la que fumo y bebo a diario y por la mi mujer sufre sobrepeso es porque vemos la televisión todos los días desde hace cuatro años.
Igualmente ese año, Frank D'Alessandro, un funcionario judicial de Nueva York, reclamó a la ciudad por las heridas que sufrió tras estallar el váter en el que estaba sentado.
Pero sin el 2004 hubo demandas insólitas y curiosas el 2005 no fue la excepción, ya que una mujer brasileña demandó a su compañero sentimental porque no conseguía que ella llegara al orgasmo. La mujer, de 31 años, aseguró que su pareja, de 38, terminaba habitualmente las relaciones sexuales sin que ella hubiera logrado el orgasmo.
El senador estatal de Nebraska, Ernie Chambers, presentó un reclamo judicial contra Dios, que fue admitida a trámite el pasado 14 de septiembre por la Corte del distrito de Douglas, en Nebraska, incluso el demandante reconoce que ha hecho "razonables esfuerzos" para invocar al demandado.
En 2005, el Tribunal de Apelación de Massachusetts (Estados Unidos) tuvo que decidir cuándo es peligrosa una técnica sexual. Una pareja, que llevaba varios años de relación, practicaba el coito cuando ella, de manera repentina, hizo una brusca maniobra que le fracturó el pene al hombre, que la demandó y requirió cirugía.
Ese mismo año, Marina Bai, una astróloga rusa, presentó una demanda a la NASA por "interrumpir el equilibro del universo". Reclamó que la sonda espacial Deep Impact, que debía impactar con un cometa a finales de ese año para recoger el material que resultara de la explosión con fines científicos, era un "acto terrorista".
En 2006, un joven de Jiaxing, una región cercana a Shanghai, tuvo problemas con la ley del país asiático tras poner su alma a la venta en internet.
El inusual nombre sorprende especialmente en chino, que no tiene alfabeto y en su lugar usa decenas de miles de caracteres múltiples para escribir las palabras.
Unos 60 millones de chinos se enfrentaban al problema de que sus nombres no son reconocidos por los ordenadores
"El mundo entero lo usa para escribir el correo electrónico, y traducido al chino significa 'lo queremos'", explicó el padre, según el vicerresponsable de la Comisión Estatal del Lenguaje, Li Yuming.
Aunque la "@" es familiar para los usuarios de correo electrónico, el término se pronunciada en inglés "at" y si se extiende el sonido de la "T" suena como "ai ta", o "le quiero", en mandarín.
Otro caso, es donde un tribunal de la India tuvo que decidir si un condón vibrador es un anticonceptivo o un juguete sexual. Los condones contenían un dispositivo a pilas. Los denunciantes alegaron que los juguetes sexuales son ilegales en la India.