Corea del Norte y Corea del Sur sostuvieron ayer una segunda ronda de conversaciones para buscar formas de reconectar sus sistemas ferroviarios en una de las fronteras más peligrosas del mundo, y de reunir a familias divididas durante casi medio siglo.
Sin embargo, y como una muestra de cuán imprevisible puede ser el entorno diplomático en la península de Corea, mientras los grupos de negociadores dialogaban en un hotel de Seúl, el canciller de Corea del Norte fustigó en Pyongyang a Washington y amenazó con retirarse de un crucial acuerdo nuclear.
Corea del Norte sostuvo también conversaciones sobre temas militares con funcionarios del Comando de la ONU, liderado por Estados Unidos, en la localidad de Panmunjom, cerca de la Zona Desmilitarizada que ha dividido a la península desde el fin de la guerra de Corea, de 1950 a 1953.
Un funcionario de Corea del Sur dijo a periodistas que la sesión de conversaciones del martes entre el Norte y el Sur, duró un poco más de lo previsto y que estaban cerca de llegar a algunos acuerdos en temas que van desde ayuda económica hasta turismo, pasando por reuniones familiares y asuntos militares.
"Ayer conversamos, hoy también, y mañana continuaremos", dijo el ministro sudcoreano de Unificación, Jeong Se-hyun, al hacer un brindis durante una cena para ambas delegaciones.
"Sé que vamos a tener muy buenos resultados y éxito, así que propongo un brindis", agregó.
El jefe de la delegación de Corea del Norte, Kim Ryong-song, dijo al inicio de las conversaciones que se sentía optimista, y recordó que ésta es la reunión a más alto nivel desde noviembre.
Las conversaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur han sido siempre impredecibles y a veces han pasado del optimismo a la recriminación.
Mientras las dos Coreas, conversaban en Seúl, Pyongyang rechazó una demanda estadounidense de que se somete a inspecciones de armas nucleares y amenazó con retirarse de un acuerdo de 1994 bajo el cual el gobierno norcoreano congeló su programa de armas atómicas a cambio de dos reactores.
Funcionarios de Corea del Sur dijeron que Seúl propuso un diálogo económico para fines de agosto, y conversaciones con la Cruz Roja el próximo mes, para las reuniones familiares.
No quedó claro cómo respondió el Norte a las propuestas.