Un nuevo estudio puso en evidencia que las regiones más profundas del océano podrían tener un papel mucho más importante en la regulación del clima de lo que se pensaba.
Los primeros resultados de la investigación realizada en la fosa de las Marianas -la región más profunda de la corteza terrestre ubicada en el fondo del Pacífico noroccidental- demostraron que las depresiones oceánicas son sumideros de carbono.
"Nuestro estudio muestra claramente que las fosas atrapan sedimentos y que, también, registran una gran actividad. Es decir, que las bacterias procesan más bacterias en las fosas que a 6,000 metros de profundidad en las llanuras abisales", explicó Ronnie Glud, líder del proyecto.